ANTERIOR INICIO PRINCIPAL SIGUIENTE

TOROS CÉLEBRES

Toros célebres, ejemplares que han pervivido en la memoria de ganaderos o aficionados por su especial bravura, su dureza o su colaboración con el torero.

Varios tomos de El Cossío y un buen número de publicaciones de diferentes autores recogen y resumen el comportamiento de los toros más notables que se han lidiado temporada tras temporada. Notables, que no célebres. Porque notables son aquellos que merecen el indulto —más asequible en plazas de América que en España— o que merecen o acaparan los premios que en cada feria o temporada conceden instituciones públicas y privadas.

Los toros célebres, sin embargo, son fundamentalmente aquellos que han acabado con la vida de toreros que les entregan, en ese fatal momento, su fama toda y, menos frecuentemente, aquellos que contribuyen al éxito y al triunfo de un matador famoso, y que comparten con él, por así decirlo, su cenit artístico.

Entre los primeros, esos toros que han matado toreros, la nómina es larga, pero destacaremos algunos:

Barbudo, de la ganadería de don José Gabriel Rodríguez, de Peñaranda de Bracamonte, lidiado en séptimo lugar en Madrid, el 11 de mayo de 1801. Prendió por el pecho a José Delgado, Pepe Hillo, que dice la leyenda lo eligió él mismo entre los demás del encierro.

Jocinero, de Miura, lidiado en Madrid el 20 de abril de 1862. Recibió un total de 18 varas (véase Corrida de toros), pero en la primera, al revolverse del caballo, corneó a José Rodríguez, Pepete, al que rompió el corazón.

Bailador, toro de la ganadería de la Viuda de Ortega, pelo negro, escaso tamaño y poco trapío. Lidiado en quinto lugar en la plaza de Talavera de la Reina, el 16 de mayo de 1920, cogió al diestro José Gómez, Joselito.

Pocapena, de Veragua. El 7 de mayo de 1922, en Madrid, corneó en el ojo a Manuel Granero, que murió en la misma plaza.

Granadino, toro de don Demetrio y don Ricardo Ayala, que cogió mortalmente a Ignacio Sánchez Mejías el 11 de agosto de 1934, en la plaza de Manzanares (Ciudad Real).

Islero, de Miura, negro entrepelado y bragado, lidiado en Linares (Jaén) el 28 de agosto de 1947. En la suerte suprema hundió el pitón en el triángulo de Scarpa de Manuel Rodríguez, Manolete, que murió en la madrugada del 29.

Avispado, de Sayalero y Bandrés, infirió tan gravísimas heridas a Francisco Rivera, Paquirri, el 26 de septiembre de 1984, que el diestro falleció en la madrugada del 27, en la ambulancia que lo llevaba camino de Córdoba.

Burlero, de Marcos Núñez, el 30 de agosto de 1985, rompió, ya casi muerto por la estocada, el corazón de José Cubero, Yiyo, y el de muchos aficionados.

 A otros, aunque no los ha matado, sí los ha retirado, para siempre, del toreo activo. Así, de una larga lista:

Timador, de Cayetano Robles, que el 13 de agosto de 1990, en Béziers, cogió a Julio Robles, toreando de capa. Una mala caída dejó al torero parapléjico (véase Parálisis).

Pañolero, de Miura, el 10 de septiembre de 1989, cogió a Christian Montcouquiol, Nimeño II, en Arles. A consecuencia de la caída el diestro quedó paralizado. Recobró movilidad, pero no pudo volver a los ruedos. Se quitó la vida el 25 de noviembre de 1991.

Por último, no siempre las víctimas son matadores; otras muchas acaece la fatalidad a los subalternos. De entre los últimos:

Vitola, de Antonio Arribas, que el 15 de mayo de 1988, en Las Ventas, empitonó salvajemente a Antonio González, el Campeño, subalterno, a las órdenes de José Miguel Arroyo, Joselito. Falleció el 31 de ese mismo mes.

Cubatisto, de los Herederos de don Atanasio Fernández, que partió el corazón del gran banderillero Manolo Montoliú (José Manuel Calvo Bonichón), el 1 de mayo de 1992.

De los que han contribuido a un excepcional triunfo sirvan éstos:

Ratón, el célebre sobrero de Pinto Barreiro, lidiado por Manolete en Madrid, el 6 de julio de 1944, al que realizó la que dicen fue la mejor faena de su vida.

Atrevido, de Osborne, negro ensabanao, “el toro blanco” con el que Antonio Chenel, Antoñete, bordó la mejor faena de su vida, el 15 de abril de 1966, en Las Ventas de Madrid.

Cigarrón, de Atanasio Fernández, al que Sebastián Palomo Linares cortó el hasta la fecha último rabo logrado en Las Ventas, el 22 de mayo de 1972.

Sedoso, de Domecq. Rafael de Paula le cortó las dos orejas y el rabo el 17 de mayo de 1979 en Jerez de la Frontera (Cádiz). Una placa en la plaza lo recuerda.

Buenasuerte, de Álvaro Domecq, bronco y violento, que proporcionó a Francisco Rivera, Paquirri, su mayor triunfo en Las Ventas, el 24 de mayo de 1979.


INICIO PRINCIPAL ÍNDICE CREADORES CULTURA DEFENSA TORO DICCIONARIO ENCIERROS .... IMÁGENES LA FIESTA TOREROS G.L.U. ENLACES COMENTARIOS DESCARGAS VIDEOS

C/Virgen de Lourdes, 36. Posterior - 28027 MADRID

Teléfonos 91 403 49 47 - 653 83 22 02 - Fax 91 404 23 48

G.L.U. Copyleft 2.005

Diseño y Edición - Webmaster Mª S. Reyes Aguirre Sánchez