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Congreso en defensa de la fiesta celebrado en Barcelona y de la situación actual de la tauromaquia.
SUSPIROS DE OTRA ESPAÑA
Ignacio Cossio - Siglo XXI
Los auténticos ganaderos de bravo basan su secreto en la
minuciosa selección de sus cabañas desde sus placitas de tientas, diseñadas a
modo de laboratorios de casta hasta sus libros de ganaderías, oráculos
genéticos. Allí seleccionan por reata, hechuras y comportamiento, según criterio
personal del ganadero, a un ejercito de vacas y toros de escaso número pero de
desbordante casta, bravura y nobleza. Por tanto las camadas bravas de una
ganadería seria suelen ser más bien cortas y apenas llegan a la docena de
corridas año. Los hierros que se empeñan en multiplicar resultados suelen
naufragar en los ríos de la desigualdad.
Puxeu asegura a los ganaderos de vacuno de lidia que seguirán recibiendo ayudas de la Unión Europea El sector de ganadería brava seguirá recibiendo ayudas de la UE, por valor de 240 euros por cada vaca nodriza, a pesar de la enmienda que los ecologistas presentaban en el debate de los presupuestos europeos hace un mes y que apoyó el PSOE .
Madrid. 21/12/2005
En un encuentro mantenido con las asociaciones de criadores
de vacuno de lidia, el secretario de Agricultura, Josep Puxeu, ha explicado que
la enmienda a los presupuestos que presentaron hace mes grupos ecologistas en el
Parlamento Europeo para retirar las ayudas al ganado bravo “se trató de una
simple discusión sin importancia”, a pesar de que el propio Partido Socialista
votó a favor de ella.
COMUNICADO DE PRENSA LAS ASOCIACIONES DE GANADEROS DE LIDIA EXPONEN AL MAPA LOS
PRINCIPALES PROBLEMAS DEL
SECTOR
"Los toros son el último arte que pervive en nuestra época" Es un dramaturgo rebelde con alma de torero. Un catalán que, ante las tarascadas de los antitaurinos, apuesta "por un arte en sentido puro, como lo fue el teatro en la época de los griegos". Incómodo como Guerrita, lidiador completísimo como el legendario Joselito y profundo como su admirado amigo José Tomás, Albert Boadella llegará el Domingo de Resurrección dispuesto a todo.
LUIS NIETO
–Albert, ¿qué puede ofrecer un pregón en una era con técnicas tan avanzadas en comunicación? –El pregón tiene algo de ritual. Tal como está proyectado, el de la Maestranza es una pieza literaria que el propio autor recita. Y eso no se puede superar en internet. Es lo mismo que los toros, que no se deben ver en televisión, sino en directo. El pregón es una pieza laica. –¿Cuáles serán las directrices del suyo? –Voy a hablar de todo. No quiero desvelar nada. Es un secreto absoluto. Sí le puedo decir que los toros sufren un acoso importante desde el punto de vista de los defensores de los animales. –¿A qué se debe este hostigamiento? –Ocurre porque no hemos sabido contar al conjunto de los ciudadanos, sobre todo a los que no son aficionados, las características de una fiesta en el mundo moderno. Es una labor que corresponde a todos, incluidos los que tenemos voz pública. Por eso es mi obligación. Y por eso los maestrantes me han hecho este honor, porque soy un defensor acérrimo de la Fiesta. –¿Qué aporta este espectáculo ancestral? –Es didáctico y moral. Didáctico porque nos enseña elementos esenciales de la vida. Vemos la muerte, el valor, el arrojo, el ingenio, la cobardía, el miedo y hasta el pánico. Es como una gran metáfora de la vida, pero concretada en algo real. Y desde el punto de vista moral nos enseña una forma artística con un inmenso riesgo. –¿Qué visión tiene de los toros como arte? –Los toros son el último ARTE, en mayúsculas, que pervive en nuestra sociedad. El resto son artes cada vez más asépticas. Los toros han mantenido esta potencia que tiene que ver con nuestra propia existencia. Sé lo que es el público. Por eso, entiendo que los toros sí que son un arte. Y me identifico con el torero como artista y estoy muy compenetrado. Pienso: ¡Qué suerte tiene este hombre ante un arte más profundo! Se puede hacer una obra de tauromaquia, pero sin las imágenes de la lidia. El teatro es simulación. En los toros todo es real, palpable, objetivo. Si perdemos los toros, la cultura occidental habrá perdido un eslabón del arte muy importante. –¿Y por qué está siendo denostado por algunos grupos? –Ha sido contaminado por cosas al margen. Se veía como una cosa de derechas o de régimen pasado. Son imágenes pervertidas de la realidad. Porque si hay un arte profundamente popular ese es los toros. –Como artista, ¿no le parece cuanto menos curioso que los toreros se tengan que regir por diferentes reglamentos, según el lugar donde torean? –Es terrible. Está pasando lo mismo que con la Policía, la Justicia,... todo ello se está convirtiendo en un reino de taifas. Es lamentable lo que está ocurriendo en el mundo de los gobiernos regionales. Otra cosa es que existan reglamentaciones específicas en diferentes continentes, con respecto al ganado, etcétera. –¿Cuál es su opinión sobre los ecologistas que acosan la Fiesta? –Los sensatos, serios e inteligentes no están en contra de la tauromaquia, porque entienden que su desaparición supondría la desaparición de una raza, el toro de lidia. Y desde el punto de vista del terreno sería tremendo. Ésa es una de las razones más importantes de la Fiesta, su alto grado ecológico. El toro es el único animal semisalvaje que el hombre mantiene en Europa. –¿Los toros están tratados adecuadamente en relación con su importancia, como segundo espectáculo de masas en España? –No. Se van convirtiendo en un espectáculo incorrecto políticamente. Hay cadenas de televisión que no quieren entrar en los toros porque creen que hay una parte de la audiencia a la que no le sentaría bien. Yo creo que tenemos que acostumbrarnos a que cada vez será más difícil. Por eso hay que explicar la tauromaquia desde el punto de vista artístico y ético. –¿A qué se debe todo esto? –Existe una relación patológica con los animales. Es un insulto, una vejación, ponerlos a la misma altura del hombre. Hay quienes sustituyen la idea del toro por una persona. Se habla del toro como si fuera una persona, cuando su sistema nervioso es muy distinto al humano. –¿Y qué precisa la Fiesta para revitalizarse? –Una revisión del conjunto del acto en sí mismo. –¿Y de qué no se debe prescindir? –No se debe prescindir de que los toros sean toros... No se debe sucumbir, por presiones, a la bravura.
TOROS TOLO PAYERAS PALMA.- Es un tema muy preocupante y susceptible de múltiples definiciones, tantas que cuando hablamos del concepto de casta, de trapío y de bravura no sabemos si estamos hablando de los cuentos del viejo mayoral, si podemos definirlos, o si son simplemente términos subjetivos. Pero sea una cosa u otra, lo que realmente preocupa a la afición y crítica es que las más importantes ferias son de cada vez más aburridas porque, al contrario de antaño, actualmente no pasa nada. Ni bueno ni malo, nada de nada; y esto es lo peor que le pueda pasar a la fiesta. Estamos en plena feria de Sevilla y desde la corrida del domingo de Resurrección y hasta la fecha que escribimos este artículo el bostezo infinito es el mayor protagonista de lo que está aconteciendo en la Maestranza, exceptuando tres o cuatro faenas como las de Castella y la de Ponce en la corrida televisada de los abobados juanpedros, nada de nada. Incluso con esta última corrida se estrelló El Cid y tampoco se ha salvado Victorino Martín. En el momento de redactar este artículo tan sólo queda la esperanza de los Miuras que, por cierto, ustedes habrán visto por televisión.
Seis castas originales. En el siglo XIX existían seis grandes castas: la Castellana, que formaría luego la casta Jijona; la Navarra, la de Cabrera, la de Gallardo, la de Vázquez y finalmente la de Vistahermosa. Al encaste castellano pertenecía la antigua vacada de Raso de Portillo, que aún existe en Valladolid y que tenía el privilegio de abrir plaza en las fiestas reales. Los toros castellanos eran grandes y rústicos, cornalones y de hechuras desgarbadas, desarrollaban cierto sentido y con frecuencia se aquerenciaban en tablas, por lo tanto los toreros no querían ni verlos. Los toros de casta Navarra eran pequeños, ágiles y nerviosos, con mucho sentido y no exentos de malas intenciones, pero eran toros agresivos y bravos, todo lo cual les hacía poco apetecibles a los toreros. A mitad del siglo XVIII se crea en Utrera la casta Cabrera, con toros andaluces, dando orígen a unos toros de magnífica lámina, grandes y alargados, poderosos, ágiles y finos, que en breve plazo se impusieron a los más famosos coletas de aquellos tiempos, pero también estos toros resultaban dificultosos y recelosos, desarrollando mucho sentido en cuanto se les proporcionase una lidia deficiente. Y esto también provocó el desagrado de los toreros. La casta Gallardo se forma en Rota en el siglo XVIII por cruce de vacas andaluzas con toros navarros. Luego se seleccionó y llegó a ser una de las más célebres de Andalucía. Eran reses de regular talla, excelente trapío y conservaban hasta el final de su lidia sus facultades, pero tampoco fueron del agrado de los toreros; los toros de raza vazqueña eran medianos, bonitos y bien armados y se les tildó de terroríficos sobre todo por sus espectaculares peleas en el tercio de varas y claro, tampoco gustaron a los toreros. Finalmente, los toros de casta Vistahermosa, propensos en las ganaderías de Andalucía, fueron los que sí gustaron a los toreros porque eran más bien recortados, de poca talla, embestían con mucha nobleza y esto motivaba que las faenas de muleta fueran más estéticas y más largas. O sea, los toros más parecidos a los de hoy. Desaparecieron encastes. Tras la Guerra Civil española, la ganadería de bravo se resintió, sobre todo los que pastaban en la España central casi desaparecieron ya que hubieron de servir de alimento a los ejércitos. Peor aún fue en la postguerra ya que la cabaña de bravo no está recuperada y se incrementan los festejos taurinos, saltando un toro muy terciadito pero de gran movilidad, bravo y encastado aún, en contra de la nobleza y docilidad que alcanzaría más tarde. En la década de los 50 coincidiendo con las revelaciones novilleriles de Litri, Aparicio, Antonio Ordóñez y Manolo Vázquez, se suprimen las banderillas de fuego, que fueron sustituidas por otras de arpón mayor empapeladas de color negro y el tema de conversación entre los aficionados era que se debía de cuidar el toro, porque si no la fiesta se acaba. Pero con el abuso del afeitado de los toros llegó el escándalo, se sabía en los mentideros taurinos que se buscaba menos riesgo para el torero que más cobraba, mientras que los modestos tenían que soportar el peligro de las astas íntegras y de esta forma entramos en los años 60. A medida que el país se recupera llega el Seat 600 y la televisión y esto motiva que la fiesta de los toros sea más accesible a todo el mundo. Los toreros de la época comienzan a cometer abusos, a exigir ganado suave y muy templado, con el cual la casta va decayendo en pro de la calidad de la embestida. Aparece Paco Camino, el niño sabio de Camas que como Dominguín todo lo realizaba con difícil facilidad; con él llegan El Viti, de buen oficio y valor sereno y dignidad profesional; Diego Puerta, un diestro todo valor, y con ellos, repentinamente, la revolución de El Cordobés con su toreo tremendista que caló muy hondo entre las masas y desbordó los cauces de la popularidad motivando controversias apasionadas. El toro a partir de entonces sufre una verdadera falta de respeto que fue tristemente refrendada por los ganaderos que empezaron a entregarse a la selección del toro suave, y así hemos llegado al toro de hoy, del que podemos decir que es un toro precioso de lámina, de piel fina, que embiste por derecho y con suavidad, mete la cara en la muleta, la sigue con cierta codicia y fijeza, es noble hasta el paroxismo y tiene lo que los taurinos llaman clase, por no llamarle tontorrón, de carril, perritoro o toro monótono. Un toro que, además, tiene características tan poco deseables como la falta de raza, es blando, descastado, sin fiereza, falto de galope y trotón, que no transmite emoción y provoca el bostezo infinito del público. Lo incomprensible es que este espectáculo siga llenando las plazas un día tras otro en las grandes ferias.
LA IMPORTANCIA DE VER O NO VER Saben todos los aficionados a los toros la importancia que siempre ha tenido la llamada suerte de varas que, más parece una ' suerte' desgraciada para la mayoría de los espectadores que van a los toros. Suerte (en el toreo se denomina suerte a los distintos tercios de la lidia) la de varas que sirve para comprobar la bravura del toro, tema importantísimo, descongestionarlo, ahormarlo y dejarlo en condiciones óptimas para el resto de la lidia. El toro, digan lo que digan detractores y demás, es el tótem por excelencia desde la mitología y su transformación dentro del cristianismo, con siglos y milenios a sus espaldas. Rito, además de mito, sacrificio pagano, espectáculo de riesgo. Vida o muerte en un círculo de cincuenta metros donde la inteligencia (no son simios los toros) se enfrenta a la fuerza seis veces superior a la del hombre. Los
peores enemigos del toro son los que se ponen delante, son humanos y bien puede
ser el motivo del deterioro actual de la fiesta de los toros, donde un pequeño
reducto de aficionados lucha sin cesar y con escasa suerte, contra los fraudes
al espectáculo que les ha hecho ricos.
Las corridas de toros en el siglo XIX ÍÑIGO MORENO. Marqués de Laula
Testigo de primera línea, sus Memorias del general Guillermo Miller al servicio de la República del Perú (Londres, 1829) están llenas de interés para conocer el desarrollo de la guerra de la independencia americana, que le tocó vivir, y también para bucear en la vida y costumbres locales, pues es un viajero curioso y buen observador que pinta, con sus descripciones, cuadros llenos de color. Entre ellos, las corridas de toros en la plaza de Acho en Lima entre 1820 y 1825. La distribución del edificio conformaba entonces unos palcos bajos, que se continuaban con una docena de filas de bancos situados en declive, y por encima dos órdenes más de palcos, hasta completar un total de diez mil asientos. En medio del redondel había un burladero formado por dos pasillos construidos con estacas y dispuestos en forma de cruz. La función empezaba a las dos de la tarde - ¡Ay! Del llanto por Ignacio Sánchez Mejías- con un despejo realizado por una compañía militar que acababa sus evoluciones tomando asiento en los tendidos. Inmediatamente aparecían «diez o doce toreros de a pie, con vestidos de majo de seda de colores diferentes, bordados de oro y plata. Algunos de ellos, con especialidad de los matadores, son criminales perdonados, y todos reciben una crecida suma por cada una de las corridas a que asisten». Al tiempo se presentaban diferentes aficionados, montados en excelentes caballos. Solían situarse en la arena unos tentetiesos «donde colocan pájaros, y a veces cohetes, que al embestirlos el toro salen los pájaros o se encienden los cohetes». La corrida se iniciaba con los caballeros aficionados. Citaban al toro y cuando este arrancaba, lo toreaban con su capa desde la silla del caballo y haciendo voltear a su cabalgadura, encadenaban varios pases unos con otros. A continuación daban la vuelta a la plaza «a recoger los aplausos que han merecido y las miradas o agradable sonrisa de alguna belleza favorita a quien pretende interesar». Los matadores utilizaban una espada de dos filos, recta y ancha, que portaban en la mano derecha mientras llevaban en la siniestra una muletilla. Se toreaba exclusivamente al natural sin preocuparse de que el público abroncara por dar un paso atrás: «Cuando el toro arranca hacia él, a toda carrera y furiosamente, el matador se soslaya...». Repetían los pases «hasta que, logrando cuadrar al toro, entra de frente al matador». La suerte final se hacía siempre recibiendo «pasando el asta derecha por debajo del brazo del matador, que en el acto de introducirla (la espada) gira sobre la izquierda para no ser herido». Esta era la lidia habitual mas en uno de los toros gustaban de emplear una técnica bien distinta y lo mataban con un gran cuchillo. Se le toreaba como a los demás «pero, en vez de recibir al toro de frente y con la espada, da un paso al costado cuando el toro le embiste, y con la mayor destreza le clava el puñal en la nuca y lo mata en el acto». El descabello era una suerte independiente y reconocida. Otros toros se garrochaban, esto es, se realizaba con ellos la suerte de varas pero de forma mucha más movida: «el objeto de la suerte, no solo es detener a la fuerza al toro en su embestida, sino obligarle a salir para fuera al mismo tiempo que, volviendo el caballo en dirección opuesta, salen uno y otro a la carrera para volverse a encontrar a pocos instantes». Luego se mataba al toro en la forma usual. Los picadores llevaban «defendidas las piernas con grandes botines forrados con planchas de hierro, papel y ante, para que el asta del toro no penetre». Algún toro salía con las puntas de las astas cortadas para que seis u ocho indios lo recibieran en fila, rodilla en tierra y con unas lanzas cortas. Uno o dos eran lanzados por los aires pero los otros lo perseguían y repetían su acción. «Algunos de los indios quedan generalmente estropeados de los golpes que reciben, y siempre se ponen medio borrachos antes de entrar en la plaza, alegando para ello que pueden resistir mucho mejor al toro cuando lo ven con dos cabezas». Otra suerte única del Perú era la lanzada. En esta se fijaba en tierra un tocho de madera contra el que el indio de turno, vestido de rojo y rodilla en tierra -siempre era un indio el que ejecutaba estas suertes especiales- fijaba el regatón de una garrocha con la punta larga y afilada, y cuando salía el toro, al que habían azuzado convenientemente en los toriles, derecho sobre el conjunto de lanza e indio, este dirigía la punta hacía el testuz del animal y penetraba de tal forma que caía muerto a los pocos pasos. Apostilla Miller: «El indio no peligra en esta suerte, si es que para ello tiene valor y serenidad bastante, pues luego que dirige la lanza se tira a un lado y deja pasar al toro». Existía un último espectáculo que consistía en abrir los chiqueros a un toro al que cabalgaba un hombre montado sobre su lomo. «El animal salta, da corcovos, y hace cuantos esfuerzos puede para tirar al jinete, con no poca diversión de los concurrentes; el hombre, al fin, suelta las correas que le aseguran al lomo del toro, salta en tierra...». Como se ve, el rodeo tejano ya existía en el Perú con bastantes años de antelación. Al terminar la faena, el matador saludaba al palco del Gobierno y al del Ayuntamiento y luego daba una vuelta a la plaza «recibiendo los aplausos en proporción de la destreza que ha manifestado y la diversión que ha ofrecido». Regresaba al fin ante el palco del Ayuntamiento para recibir «la propina a que se ha hecho acreedor, la cual se reduce a unos cuantos duros que le tiran a la plaza». Estos curiosos apuntes sobre el desarrollo de las corridas en el Perú, me parece que resultan oportunos con la Isidrada que ha finalizado en las Ventas. Sólo quedaría comparar los encendidos comentarios sobre la belleza y atuendo de las limeñas que realiza Miller en su obra, con los que merecen las madrileñas en los tendidos del mes de mayo, para saber si la villa de Madrid se ha ganado también, como Lima entonces, ser conocida con el sobrenombre de «paraíso de las mujeres y purgatorio de los hombres».
75 años de anécdotas en el «zoo» de Las Ventas Florito, el sabio mayoral de Madrid TEXTO: ROSARIO PÉREZ FOTO: BOTÁN
Bollaín rememoró con especial énfasis la tarde de los tres pases cambiados de Antonio Bienvenida y aquella peregrinación desde la calle de Alcalá hasta General Mola, con el torero en volandas. «Cuando Antonio entró en su casa, la gente, que llenaba todo el bulevar, siguió aplaudiéndolo -cuenta esta aficionada de pro-, y el maestro salió al balcón a saludar con el traje de luces. Los aplausos era tan atronadores que, después de ducharse, se asomó de nuevo al balcón envuelto en una toalla. Las palmas continuaban y se vio obligado a saludar una tercera vez, ya vestido de calle. La pasión que despertaba aquel torero era fantástica». Después entró en liza Álvarez-Barrios, quien, ante el deleite del público, contó mil y una anécdotas acontecidas en el «zoo» de Las Ventas: Trucos para entrar en la plaza. «Se han utilizado de todo tipo. En la época en que tocaba la banda de la Cruz Roja, más de uno venía con el uniforme caqui, la gorra y un instrumento. Luego se cambiaba en los servicios, escondía el instrumento y veía la corrida gratis. No hace mucho, uno apareció vestido de banderillero; le dejaron pasar, pero en el patio de cuadrillas se descubrió que el matador para el que pretendidamente iba a torear ya traía sus subalternos. Cuando le preguntaron qué pintaba él allí, espetó: «Yo es que vengo de cuarto banderillero». Hace unos años, con motivo de la cogida de un novillero, se presentó en la puerta de la plaza un señor, que afirmó: «Soy el padre del chaval herido». «Pase usted». Y a los diez minutos llegó un segundo padre, por lo que hubo que dilucidar cuál era el verdadero». La Reina, en los toros. «Venía a la Corrida de Beneficencia. Le tocó el servicio a un novel comandante de ingenieros que estaba de prácticas entre los ayudantes de campo. Era martes, y el joven no sabía nada de toros. Nervioso, se tiró dos noches en vela memorizándose el Cossío: biografías, encastes, grandiosas faenas... Llega el jueves y se presenta en La Zarzuela: «A la orden de Su Majestad, me ha tocado de servicio con usted». Sube Doña Sofía al coche de caravanas y le pregunta: «¿Oye, tú sabes mucho de toros?». «Señora, no mucho, pero en estos dos últimos días me he metido el Cossío a trancas y barrancas». «Muy bien, chico. ¿Y quién torea hoy?». Y el joven no lo sabía». Enfermería. «En mi época de monosabio la visité bastante durante el reino de Jiménez Guinea, quien, pese a ser un hombre áspero en el trato, inspiraba mucha confianza a los toreros, tanta que Manolete, en trance de muerte, reclamó su presencia. A los monosabios nos dejaba desnudarlos, y éramos los primeros en ver la impresión. Recuerdo un día en que a Jumillano, mientras descabellaba, un toro le arrancó literalmente una loncha de carne de la pierna izquierda. Lo metimos en la enfermería y llegó su padre exclamando: «¡Vaya birria de cuadrilla!». Y el doctor Guinea replicó: «Oiga, que las broncas aquí quien las echa soy yo». Famosa fue la última tarde de Octavio Martínez «Nacional» en Madrid: le habían dado un revolcón y entró gritando en la enfermería que le habían roto sus partes nobles. Todos, con gran prudencia, le desvestimos, cortamos la taleguilla y vimos que no tenía nada, salvo un ataque de terror. Y el doctor Guinea, que en el fondo era un tipo muy humano, le dijo: «Mira, te voy a dar un parte para que no continúes la lidia, pero que conste que es la última vez que tú toreas en esta plaza». Y así fue: Nacional no volvió». Palco Regio. «En la época de Franco sólo él ocupaba este palco. En cierta ocasión fue acompañado por el mandatario americano René Schick, triunfó un matador y el ilustre invitado sacó su pañuelo para pedir la oreja. Y Franco le advirtió: «Oiga, que en este palco no se pide la oreja». Entonces el americano hizo una maniobra hasta llevarse el pañuelo a la nariz y, luego, se lo guardó. Así se deshizo el entuerto». Aguadoras. «He conocido a muchas aguadoras con su botijo, con su caperuza de ganchillo de color rosa, gritando aquello de: «¡Agua fresca, agua fresca, de la Fuente del Berro!». A una perra gorda el trago. Pero el agua no era de tal fuente, sino de otra más cercana al coso, de la calle de Bocángel». Florito. «Es inigualable, patrimonio cultural de la humanidad. Un día le pregunté: «Florito, ¿el secreto de la doma de los cabestros?». Y contestó: «¿Usted le preguntaría al presidente de la Coca-Cola cómo se hace el jarabe?»».
La fiesta nacional y el desarrollo sostenible
Juan de Gorostidi Colás
Indudablemente, la fiesta tiene un fuerte componente cultural, también social (o socio-económico si se prefiere) y es un tema complejo que suscita gran polémica, por lo que estuve pensándomelo unos días hasta decidirme a tratar la cuestión del Desarrollo Sostenible, un concepto a menudo mal entendido y que se usa frecuentemente como arma arrojadiza. Comencemos por la definición de Desarrollo Sostenible. De acuerdo al “Informe Nuestro Futuro Común” de la Comisión Brundlandt “se llama desarrollo sostenible a aquel desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones.” (Como curiosidad señalaremos que la señora Brundlandt, primera ministra de Noruega, recibió el encargo de la ONU de redactar un primer informe para preparar la Cumbre de la Tierra del año 1.992.) De aquí se deriva el concepto de gestión sostenible, que es aquella que permite la pervivencia de los recursos naturales porque no los agota, sino que los explota racionalmente, permitiendo su regeneración. Desde este punto de vista, la fiesta de los toros es una actividad totalmente sostenible, incluso me atrevería a afirmar que es el ejemplo perfecto de ese tipo de gestión. Y lo es por varias razones. En primer lugar, conviene señalar que la supervivencia de los ecosistemas de dehesas está directamente relacionado con la existencia del toro de lidia, así como también depende de otras actividades y recursos económicos (ganadería porcina y ovina, corcho, caza, etc.) . De acuerdo al Plan Forestal Andaluz, sólo en nuestra Comunidad Autónoma existen un total de 1.388.006 hectáreas de montes adehesados (“Encinares”, “Alcornocales” y “Mezcla de Quercus y otras frondosas”) y miles de esas hectáreas están dedicadas al toro de lidia. Con la desaparición de la fiesta, la supervivencia de muchos ecosistemas adehesados se vería comprometida. Por otra parte, tenemos que considerar que sin la fiesta nacional se extinguiría la raza, el toro de lidia, que por sus peculiares características no es apto para otro cometido que no sea el de medir sus fuerzas con el hombre. Una tercera razón por la que debemos considerar la fiesta nacional como una actividad sostenible es el hecho de que produce, de forma directa e indirecta, miles de puestos de trabajo. Cientos de familias viven del toro de lidia de una u otra manera. En resumen, podríamos decir que la supervivencia de la dehesa depende de su rentabilidad y ésta depende, entre otros muchos factores, de la fiesta nacional. La existencia del toro de lidia como raza depende igualmente de la fiesta, puesto que éste no es apto para otro destino. Y asimismo debemos considerar la generación de riqueza y empleo.
Tauromaquia y cultura Por: Raúl Ernesto Colón Rodríguez
En una América donde se levantan los pueblos nuevamente en defensa de sus identidades culturales hay que hablar de tradiciones vivas o suprimidas. En esta América donde por ejemplo, hoy los quebequenses han recuperado la fuerte presencia del francés en la sociedad gracias a leyes lingüísticas, logrando incluso que su lengua se “desanglicise”[1]. En esta América donde la Constituyente boliviana es también, según el presidente de ese país, representante de los pueblos originarios, el cro. Evo Morales - “una revolución cultural”, en esta América donde en Venezuela desde 1999 y en Cuba desde 1959 la cultura es un derecho del pueblo, debemos reflexionar sobre las tradiciones que hemos conservado y sobre las que perdimos, quizás no para revivirlas, pues ninguna costumbre se debe imponer, sino para que se tenga para ellas un lugar justo y equilibrado en la historia y la memoria populares. Hablaremos hoy entonces de la Tauromaquia y la Cultura. Recuerdo que en los años 70 llegó a Cuba el filme “Palomo Linares”, fue un éxito total, las colas en los cines eran “kilométricas”, la gente iba una vez y volvía luego a ver de nuevo la película, los “reincidentes” eran legión. Esa fuerte impresión de mi infancia fue quizás la primera de las razones para interesarme en el tema taurino, pues siendo Cuba la última posesión española en América era ilógico que no hubiese quedado huella…luego pasaron los años y fui descubriendo las razones: la prohibición del gobierno interventor yankee[2], el “uso” patriotero que gobernantes y militares españoles le dieron a las fiestas taurinas en ocasión de nuestros guerras de independencia, la “fácil” sustitución de los toros con el béisbol, importado de USA, lo difícil y caro de la infraestructura de las corridas (a diferencia de los gallos que estos sí perduraron y perduran), el antiespañolismo republicano, fomentado por los nuevos “dueños”, nuestra insularidad (ya Lezama reflexionó con Juan Ramón Jiménez sobre ello), quizás me falten elementos, muchos más tienen que haber incidido…Cuba quedó huérfana de una de sus más coloridas tradiciones populares y sépase que lo de popular es bien justificado, baste saber que tan sólo Regla, ultramarino pueblo de La Habana y sempiterno barrio popular, poseía dos arenas[3], donde hasta mujeres toreras hicieron las delicias de un público obrero, negro, mestizo y blanco, marinero y artesano… “pura plebe”, diría algún habitante de las mansiones condales o marquesales habaneras…si la máquina del tiempo existiera, mi viaje sería a una de esas corridas reglanas, donde me sentiría tan a gusto, como me he sentido participando en un bembé cardenense ó de algún barrio menos ilustre de La Habana, en ellos también se sacrifican animales y a nadie se le ocurriría condenarlos, pues forman parte de nuestra identidad tanto como los elementos que aportó España. Con el predominio anglosajón en Occidente, se puso “de moda” criticar a los pueblos meridionales y qué motivo podía ser más “usable” que la “barbarie taurina”, de todo se ha usado en esa crítica, desde argumentos “civilizatorios”, el cuestionable criterio de “progreso”, hasta factores ecológicos y de defensa de los animales.Cada pueblo o grupo de pueblos tiene sus costumbres y tradiciones diferentes, sin ellas van perdiendo su identidad… algunas pueden y deben evolucionar, pero la crítica en bloque y mucho menos las prohibiciones podrán ser aceptadas impunemente. En el artículo consagrado a la Tauromaquia en la enciclopedia virtual Wikipedia, en el capítulo consagrado al “toreo como parte de la cultura”, se dice: “La fiesta es de difícil explicación si no se admite su aspecto ancestral y popular, y si no se admite que el rito fue la antesala del culto. La cultura que ha arropado siempre el discurrir de la fiesta, da idea de su importancia: los toros de Goya, son diferentes a los de Picasso, y éstos a su vez diferentes de los de Manet o Lucas Villamil. La tauromaquia es ejercicio de múltiple comprensión, y puede ser admirada o criticada, pero sus componentes, ya citados, le permiten perdurar en el tiempo y generar amplio debate a su alrededor. El filósofo José Ortega y Gasset explicaba que era impensable estudiar la historia de España sin considerar las corridas de los toros. Si muchos de los escritores y filósofos de la generación del 98, no gustaban de las corridas de toros, era porque la culpaban del atraso de la sociedad española. Así, Unamuno explicaba que no le gustaban las corridas, no porque fuese un espectáculo cruento, sino porque se perdía mucho tiempo hablando de ella y esto explicaba la formación cultural de sus espectadores. Ortega y Gasset, en su obra La caza y los toros, se extrañaba de que el toreo, siendo un ejercicio callado diese tanto que hablar. Posteriormente, la generación del 27 en su mayoría fue amante de la fiesta, sobre la cual escribieron, pintaron y esculpieron. Una larga lista de escritores de varios países ha escrito exaltando el toreo como una parte importante del alma de sus pueblos... Esta actividad es considerada un arte en cuanto a las distintas expresiones plásticas que se expresan en la misma o relacionada a esta, las corridas de toros son también una importante actividad económica, que es una fuente de empleos y genera cuantiosos ingresos, principalmente por venta de entradas y derechos de televisión”. Esa diversidad cultural, a la cual los países latinoeuropeos y latinoaméricanos somos tan adeptos, y que hemos defendido vehementemente en la UNESCO en fecha reciente, es también la evidencia de que se lucha y se luchará por que nuestras identidades culturales evolucionen según nuestro deseo, el de los pueblos por sí mismos y no según el deseo del mercado neoliberal. Fuente: CUBARTE
El español no es un pueblo cruel
El veterinario Ramón de Pablo Regales nos escribe: "Como profesional veterinario y especialmente dedicado toda mi vida al conocimiento de este bravo animal, quiero ampliar y clarificar a estos políticos "del tres al cuarto". Inmerso como se encuentra, el hombre de hoy, en un clima de vértigo, que parece presidir las distintas actividades del vivir, sobre todo del terrorismo, que nos azota por doquier. Por otra parte, la política hace estragos; un día gobiernan unos, otro día, otros, que incitan a vengarse y tomar decisiones un tanto absurdas, carentes de fiabilidad. Paniaguados sin criterios, sin saberes ¡qué despiadadamente ignoran el "hecho taurino" y cuando lo mencionan lo hacen desde una óptica deformada e irreal. Proclaman a los cuatro vientos el concepto del "progresismo" con ideologías sin fundamento, al creer que un pueblo de alto nivel cultural no debe asistir a celebraciones o festejos populares en multitud de ciudades y pueblos de nuestra geografía.
Las precisiones históricas de la gran afición taurina catalana desde el medievo; resulta que ahora son negadas e inconscientemente falseadas, para cubrir objetivos políticos extraños, al culto pueblo catalán. Hoy día, estos mandatarios revolucionarios, advierten de los graves problemas de movilidad que se pueden generar, por la cercanía y ubicación de la "Feria de Abril" que distorsiona la imagen que Barcelona quiere transmitir con el Fórum. Carmen Méndez, portavoz de A.D.D.A. destaca como incoherencia que se celebre un Forum para defender valores como la paz y el respeto al medio natural, mientras se tortura a animales inocentes en la plaza de toros "Monumental". Campaña antitaurina , orquestada también, por la World Society for the, Protectión of Animals, donde incluyen a varios alcaldes que piden que su homólogo barcelonés declare Barcelona "ciudad antitaurina" donde además se suman - 50- asociaciones y 23 "Centros Veterinarios" que se han adherido a la propuesta. El segundo teniente de alcalde de la Ciudad Condal Jordi Portabella i Calvete , junto a Imma Mayol y la nacionalista Magda Oranich, con engaños y lamentables mentiras destiladas en hedor nauseabundo a los medios de comunicación (visual y escrito) del Principado. Pretender inculcar mediante el análisis de las corridas de toros, que la mayoría de los españoles sea cruel con los animales, denota un grado de desconocimiento del talante de los demás pueblos de la tierra. Por Historia y Ecología todos los países que se han erigido en detractores de los "festejos taurinos", argumentan planteamientos hipócritas y demagógicos.Como profesional veterinario y especialmente dedicado toda mi vida al conocimiento de este bravo animal, quiero ampliar y clarificar a estos políticos "del tres al cuarto" que el toro bravo al estar sometido a un fuerte estrés fisiológico y emocional durante el tiempo que dura su lidia, es posible que la acometividad sirva de acicate para poner en marcha el motor de la bravura y que apenas sienta sensación desagradable mientras el animal se encuentre en el ruedo. Si el cornúpeta padeciera un fuerte dolor durante la lidia llegaría a manifestarlo mediante quejidos o mugidos, convulsiones, forcejeo etcétera, y finalmente la provocación de la fuga o huida. La cólera podría actuar como analgésico del dolor cutáneo por sensaciones debidas al estímulo de una fina red de terminaciones nerviosas sensitivas, vía médula espinal hasta el hipotálamo principalmente en la hipófisis, donde hormonas secretan del propio animal unas substancias neuro-trasmisoras moduladas por los opiáceos, llamadas ENDORFINAS, propios del Sistema Nervioso Central, mitigando el dolor y controlando la emoción y la euforia. Posiblemente estos personajes nombrados anteriormente no sepan que modernos estudios sobre el cerebro, realizado por el Premio Nobel de Medicina de 1.971 Earl W. Sutherland sobre transmisores cerebrales y la liberación de determinados neuro-péptidos entre ellos las endorfinas. Bravo es el astado que a los genes de acometividad de su especie, suma una alta tasa de producción de endorfinas que le hacen INSENSIBLE AL DOLOR. La lidia del toro se integra en el universal Arte y conserva en el fondo, la esencia del nervio que a lo largo de tantos siglos ha venido manteniéndolos como expresión popular de antiquísimos ritos. En Cataluña existe una afición sólida, estamos miles de taurófilos unidos por ese cordón umbilical del espectáculo de más estética y alto rango, probablemente el de mayor riqueza poética y vital que Federico García Lorca llegaría a definir: El más culto que hay en el mundo. Deducir que por la "Fiesta de los Toros" el español sea un pueblo cruel, no es verdad. Pido desde vuestras respectivas esferas de influencia y llamo a todos los aficionados de solera, que favorezcan todo lo que puedan por la continuidad y supervivencia del mejor espectáculo del orbe terráqueo.
Ramón de Pablo Regales Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona.
Estadísticas 2006: 58 festejos mayores menos que en la pasada temporada
En los primeros ocho meses, el número de festejos mayores celebrados en España y Francia ha descendido respecto a la pasada temporada. En total han sido 58 menos, atribuibles al tremendo bajón en novilladas con picadores (63 menos, casi un 10%) y en las corridas de rejones (49 menos, un 11,5%). Sin embargo, gracias al incremento del número de corridas de toros (45 más, algo más del 5%) y de festejos mixtos (9 más, casi un 16%) la caída se ha frenado en la cifra de 1977 festejos celebrados hasta el 31 de agosto. Es la peor cifra después de los 1941 festejos registrados en 2001.
Fuente: U.C.T.L.
«El toro es la máxima aportación española a la Zootecnia universal, y una realidad económica y cultural» - Entrevista Andrés Amorós POR ROSARIO PÉREZ -Acaban de nombrarle director de la Feria Planeta Toro de Espartinas. ¿Qué proyectos tiene? -Es una feria para dar a conocer la realidad del toro, su importancia en la ecología, en la cultura y en la economía. Entre los días 15 y 18 de marzo, intentaremos acercar este mundo a los más jóvenes con una serie de actividades que aún estamos estudiando. Es un honor que me hayan invitado, porque de la localidad sevillana de Espartinas procede la dinastía de los Espartaco; es zona de ganaderos, como los Guardiola, y cerca viven toreros como Curro Romero o Manolo Cortés. Además, cuentan con una plaza preciosa, en la que actuarán mano a mano Espartaco y Cayetano. -En un momento en el que soplan vientos desfavorables para la Fiesta desde varios frentes, es un lujo que un Ayuntamiento la apoye. -Me parece magnífico, aunque no es el único. Muchos identifican la Fiesta con lo que sucede en la Plaza de toros de cinco a siete. Y es un mundo muy rico. Decía el ganadero Sanz Egaña que el toro bravo es la máxima aportación española a la zootecnia universal. ¿Cómo serían los campos andaluces o salmantinos sin ganaderías? Existe un equilibrio ecológico entre ganadería y agricultura gracias a las dehesas de bravo. La gente debe saberlo, con independencia de que sean aficionados o no. Tampoco hay que olvidar su importancia económica. Y, por supuesto, es una realidad cultural española, que forma parte de nuestro patrimonio. En el mundo entero se identifica el toro con España. -Aunque el certamen se centre en la ecología del ganado de lidia, el Ministerio de Medio Ambiente ha rechazado la invitación a participar. ¿Le sorprende? -Después de las palabras de la ministra Narbona, lo esperaba, aunque debería interesarles. Si fuesen, saldrían con las orejas coloradas tras escuchar algunas cosas. -¿Qué opinión le merecen las declaraciones de Cristina Narbona en contra de las corridas de toros? -Dicho con todo respeto, me parecen fruto de la ignorancia absoluta, la frivolidad absoluta y la irresponsabilidad absoluta, nacidas como una ocurrencia pseudo progresista. Mucha gente de su propio partido se ha tenido que levantar para decir que no comente cosas raras, puesto que les perjudicaría políticamente. Lo conveniente es hablar de lo que uno sabe y no de modo irresponsable para apuntarse un tanto. Además, les ha salido el tiro por la culata, porque en zonas como Andalucía o Salamanca han sentado fatal sus declaraciones. Eso de que no maten al toro en la plaza es una tontería. Si quieren, que propongan en serio prohibir la Fiesta de los toros: media España se levantaría en contra. -A los toreros se les ha llegado a comparar incluso con maltratadores. -Es cómico. Además de sectarismo, indica frivolidad y falta de responsabilidad. Si alguien pretende atacar la Fiesta, debe hacerlo con conocimiento. En el caso de las declaraciones de la ministra, lo peor es que las diga la hija de un cronista taurino muy respetable. Y eso no significa que deba tener las mismas ideas que su padre, pero no debería hablar a la ligera. Es indiscutible que los toros forman parte de la cultura popular española. -Por ese argumento parece que quieren apuntillar la Fiesta en Cataluña. -Está clarísimo que son ataques contra España y no por defender al toro. Si algunos partidos separatistas atacan la Fiesta, es porque la identifican con España y, como no quieren ser España, la rechazan. Pero los aficionados tenemos que sentirnos orgullosos de serlo, porque es un signo de cultura de cara al mundo entero. -A este paso, la afición va a exiliarse a Francia, un gran bastión para la Fiesta. -Espero que no, aunque veo tantos disparates en la vida pública que Dios sabe qué ocurrirá. Me preocupa la situación taurina, pero mucho más la de España. Esto es otra muestra más de personas que no aman España, de ahí su rechazo a la Fiesta. Recuerdo que para mis maestros, Américo Castro, Menéndez Pidal o Fernández Montesinos, su motivo de preocupación y de trabajo era España. Todos, ya fuesen de derechas o de izquierdas, partían de la realidad histórica de España y nos enseñaron a amar nuestra cultura, que incluye la Tauromaquia. -¿Cree que los toros deberían depender del Ministerio de Cultura y no de Interior? -Es mucho más lógico: que esté en Interior es una reliquia del pasado. Los conflictos de orden público que pueda haber en una plaza no tienen comparación ninguna con los de los campos de fútbol. Ya esté en un ministerio u otro, lo fundamental es que la gente tome conciencia de que la Fiesta es cultura española. Y quien no lo vea es porque está ciego.
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