Refranes Toros

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MIL Y UN REFRANES TAURINOS

El mundo de los toros es un mundo rico en refranes; el habla cotidiana está, a su vez, llena de referencias taurinas. Pero resulta curioso observar cómo los refranes que se emplean en los toros no siempre tienen referencias taurinas directas, se toman del acervo general.  Por el contrario, muchas personas que en su vida han ido a los toros saben interpretar y emplear perfectamente expresiones como al toro hay que cogerlo por los cuernos, dar un larga cambiada o cambiar de tercio; dichos y expresiones que reflejan la importancia que ha tenido y tiene el mundo del toro en nuestra lengua.
Como en otros campos muchos refranes bien conocidos en otras épocas, se han ido perdiendo o han caído en desuso, pudiéndose ahora mismo únicamente encontrar en algunas antologías.  De unos y de otros hemos hecho nuestra recopilación particular.

Y      A buen banderillero hay toro en todas partes.

Y      A charrear y a torear se aprende con babas, no con barbas [Méx.].

Y      ¿A dónde vas?... ¡A los toros!... ¿De dónde vienes?... De los toros.

Refrán con el que se expresa la alegría que muestra el que va a una fiesta, y la desilusión que muestra a la vuelta, porque no se han cumplido sus expectativas.

Y      A dos puyas no hay toro bravo [Murcia].

Los castigos seguidos pueden acabar con el más bravo. Hay que ser perseverantes.

Y      A falta de pan, buenas son tortas; y a falta de toros, buenos son perros.

Prolongación y deformación del conocido refrán A falta de pan, buenas son tortas, que habla de conformarse con lo que hay pero con un claro sentido negativo.

Y      A la primera embestida, perdió el picador la vida.

Refrán surgido en los tiempos en los que los caballos no llevaban peto. Con frecuencia no solo los caballos, los picadores sufrían lesiones y cornadas recayendo sobre ellos la parte más peligrosa de la lidia.

Y      A la puta y al torero, a la vejez los espero.

Y      A los cojos sigue el toro.

Otro más de la serie que señala que las desgracias suelen cebarse en los más débiles.

Y      A lo mejor salta el estoque.

Previene contra los peligros imprevistos.

Y      A más toro va el becerro.

Y      A toro manso, mayor castigo.

Y      A toro muerto, gran lanzada.

Variante de A moro muerto, gran lanzada. Habla de lo valientes que son algunos cuando ya ha pasado el peligro.

Y      A tres del mes, toros en Jerez.

Uno de tantos refranes que dan cuenta de otro tiempo y otras costumbres.

Y      Abril, tiene la llave del toril.

Y      Acuéstate con los toros y amanecerás fajado [Méx.].

Y      Al loco y al toro, dálle corro [Arg.].

Este refrán presenta diversas variantes, la que precede es la Argentina, y dice cómo actuar frente a los enfurecidos. Otros aconsejan dejarlos solos, contemplarlos desde lejos: Al toro y al loco, de lejos mirarle el moco.

Y      Al loco y al toro, dejarlos solos [Méx.].

Y      Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.

Y      Al torero que no hace la cruz, se lo lleva el diablo.

Refrán relativo a la suerte de matar, también llamado «momento de la verdad». El torero deberá meter su espada enteramente en todo lo alto del morrillo. Los brazos deben cruzarse al entrar a matar, de ahí la frase «hacer la cruz». En el momento del encuentro, el torero pierde de vista, por unos segundos, hacia dónde dirige el toro los pitones; es por ello que debe confiar saberlo dirigir con la muleta.

Y      Al toro bravo, échale vacas.

Y      Al toro bravo, y al hombre bravo, no le levantes nunca la mano.

Refrán típicamente taurino que habla de la necesidad de someter a los toros bravos, de torearlos por lo bajo para hacerles que humillen; la muleta, una vez rematado el muletazo, ha de sacarse por debajo de la pala del pitón, de lo contrario toman sus medidas y hasta su venganza.

Y      Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.

Y      Al toro por delante, y al burro por detrás, que los aguante Barrabás.

Y      Al toro por el cuerno, y al hombre por el verbo.

estamapa de forcados (Portugal)Habla de los puntos débiles: al toro para vencerlo hay que tomarlo por los cuernos para dominarlo. Igualmente al hombre se le puede vencer por las palabras que dice (por la boca muere el pez). Tenemos la variante: Al toro por las astas, y al hombre por la palabra y el proverbio latino: Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.

Se enlaza este refrán con aquel que aconseja que Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.  

Y      Al toro por las astas, y al hombre por la palabra.

Y      Al toro y al loco, de lejos.

Y      Al toro y al loco, de lejos mirarle el moco.

Y      Antes de torear, por las dudas rezar.

Y      Apoderados, cómicos y toreros, los más embusteros.

Y      Aquello era una corrida de toros.

Indica confusión, desconcierto, desorganización... Surgió el refrán en la época en las que las corridas de toros eran bastante caóticas sobre todo cuando el toro salía con trapío y bravura e imponía su ley en la plaza.  

Y      ¡Ay, mamá, los toros, unos pintos y otros moros! [Méx.].

Refrán mexicano que hace referencia a la dificultad de alguien para elegir entre dos grupos sociales; por ejemplo cuando uno llega a una fiesta y no sabe a qué corro juntarse para entablar conversación.

Y      ¡Avíate, que vas a los toros!

Otra expresión más que refuerza la influencia de los toros en el habla popular. Este refrán habla de cuando la gente se vestía sus mejores galas, aún hoy lo hacen en muchas plazas y en algunas localidades especialmente, para ir a los toros. Se suele utilizar a menudo con ironía para ridiculizar a la gente que se acicala en demasía.

Y      Bronca en el ocho.

Aplicable a discusiones o broncas, entendidas en sentido general. Proviene del hecho de que era bastante habitual en la plaza de Madrid, que el público del tendido ocho organizara las broncas, entendidas en sentido taurino y definidas según el Diccionario de la Real Academia 92 como «manifestación colectiva y ruidosa de desagrado en un espectáculo».  

Y      Cada uno mate su toro.

Y      Cada mozo que lancee su toro.

Y      Cada vaca con un toro [And.].

Y      Cabuya fuerte, enlaza toro [Cuba].

Refrán cubano que habla de que cuando se ponen los medios adecuados no hay fuerza que se resista.

La cabuya (pita) es una soga hecha de ese material. Dar cabuya significa según el DRAE 'amarrar con cuerdas o cadenas'.

Y      Ciertos son los toros.

Frase que sigue teniendo vigencia en la actualidad y de la que Iribarren recoge una amplia explicación que incluimos a continuación:

Equivale a decir: Cierto es lo que había sospechado, presumido o dicho. Según José M.ª de Cossío (Los Toros, tomo 2.º, pág. 239), indica certeza de un suceso temido.
Aparece la expresión en el Quijote(cap. 35 de la 1.ª parte) y Clemecín, comentándola. escribe:
«Ciertos son los toros:frase usual para asegurar la certidumbre de alguna noticia. Hubo de tomar origen de las ocasiones en que los apasionados a las corridas de toros (afición tan común en España), al ver hacer el toril u otros preparativos para el espectáculo se dirían congratulándose, unos a otros: Ciertos son los toros. De aquí nacería el refrán que trae el Comendador Griego (Hernán Núñez): Puesto está el castillo, ciertos son los toros , y de aquí se generalizaría la expresión, extendiéndose a todos los casos dudosos en que se ven o se cree ver indicios vehementes del éxito. Así lo usa el buen Sancho...».
Bastús en La sabiduría de las naciones (serie 1.ª, pág, 300), reproduce la opinión de Clemecín, sin citarlo.
Según Correas (Vocabulario de refranes), la frase que comentamos y que, según él, se decía en Salamanca, alude a «cuando los toros están en coso o corral». Y según Covarrubias (Tesoro de la Lengua Castellana) se emplea «cuando la cosa de que dudamos da indicios de ser cierta, como cuando los toros están ya encerrados en el toril de la plaza».
Pero no creo que sea esta la explicación, porque el dicho no alude a los toros, sino a la fiestao corrida de toros.
Así lo entendió Cejador cuando escribió en su Fraseología(tomo 3.º): Ciertos son los toros. Se dice cuando se cerciona uno de haber corridas de toros, como se ve por el dicho completo: puesto está el castillo (puesto que está instalado el castillo), ciertos son los toros.
Esta frase la trae Hernán Núñez en su Refranero español, obra publicada en el año 1555.
Falta saber a qué llamaban el castillo en el siglo XVI. En el Diccionario de Autoridades de la Real Academia (Madrid, 1726-39) se dice que «castillo es también el artificio de madera que se forma y levanta en alto y se viste de cohetes con sus guías, que en prendiendo en ellas el fuego se va disparando hasta el final con varias intervenciones muy vistosas».
¿Estaría ligada la fiesta de los toros al castillo de fuegos artificiales? (1).

(1) De los datos sobre las corridas de toros celebradas en Pamplona, parece deducirse que en los siglos XVII y XVIII, al final se quemaban castillos de fuegos artificiales.
Así ocurrió el 25 de septiembre de 1738. Tras la corrida celebrada en honor de doña Marian de Neoburg, viuda de Carlos II, se quemó un castillo de fuego. Lo mismo ocurrió en 1751.
El castillo de fuego, en Navarra y en otras regiones, era el remate obligado de las fiestas taurinas importantes.

De la familia podría considerarse el refrán Tan cierto como los Toros de Castril, que hace referencia a la fama que en la comarca tienen los encierros de este pueblo de Granada, que se celebran durante sus fiesta patronales, del primer al segundo domingo de octubre, en honor de la Virgen del Rosario y del Cristo del Consuelo.

Y      Ciertos son los toros, cuando están en su corral.

Y      Cogida de miura, muerte segura.

Y      Como la yunta de Silao, tan malo el (buey) pinto como el colorao [Méx.].

Y      Como los toros, se crecen al castigo.

Y      Con aire/viento solano, no hay toro bravo.

Refrán propio de Andalucía, algunos lo atribuyen a Eduardo Miura, que hace referencia a lo cálido de este viento que es fuerte y quemazón. Solo hemos encontrado como explicación de este refrán, la que da Iribarren pero no estamos muy de acuerdo con él en lo de que es el viento nordeste, fuerte y frío, ya que no hemos encontrado referencias en este sentido y sí en el de viento cálido y fuerte, como lo muestra el siguiente texto de Antonio Burgos que rememora, en parte, la muerte de Manolete:

Por las orillas lentas del río de Corbones, donde se hace silencio la vega de Carmona y el solano recuerda sus mares ligustinas, en la siesta campera escriben las chicharras viejas coplas que escuchan lejanos campanarios. Historias de los hombres, de las cosas del campo, historias de los sueños, de los tiempos lejanos, cuando los portuguesas venían a la siega con sus hoces al cinto, como curvas espadas de la guerra del hambre que siempre los vencía.
Son las coplas que el viento, en estas largas siestas, acerca hasta las torres de Lora y de Carmona, cuando un gato dormita los helechos del patio. Cualquiera puede oírlas si se pone a la sombra de una higuera bravía, de un incierto acebuche. Una punta de vacas está por Zajariche, son cárdenas algunas, entrepeladas otras. Llevan un viejo hierro, con un miedo con asas.
Esta tarde el silencio es más hondo en el campo. Los erales lo escuchan en lo alto de una loma y estiran las orejas que puede que les corten una tarde no escrita, en Pamplona o Sevilla. Esta tarde el solano se ha puesto como entonces, como cuando en Linares aquel hijo de "Islera" le metió a Manolete el cuerno por la historia. Los toros de Miura conocen el silencio de esta muerte que llega al campo por la tarde. Lo cantan las chicharras, con compás de esquilones.
Y este viento solano que agosta las granadas en las huertas del río que pasa por Sevilla [el subrayado es nuestro], el que anuncia la muerte, el que anuncia Linares, me ha dicho en esta tarde de agosto que Mateos, el mayoral de siempre, el que iba a Bilbao, el que embarcó de mozo a Islero aquella noche, ha muerto en su caballo, como mueren los hombres. Las crónicas no dicen si se quedó estribado, si un lagarto o una bicha asombró a su caballo. El viento me confirma que en este Zajariche los mayorales siguen galopando cerrados, cortando por el aire la estampa de una copla. Viento solano, malo en invierno peor en verano.
Nunca salen las cuentas de los cuatro por cuatro en estos campos viejos que dejó Don Eduardo sin saber la noticia, que debutó en Sevilla el nieto preferido quele salió torero y metió tanto campo en un fundón de estoques. Los mayorales siguen en caballos caretos, con sus sillas vaqueras y mosqueros de lujo, con la manta estribera, marsellés del invierno, capote de la lluvia encerado y lustroso cuando llega noviembre, temporal de neblinas. Los mayorales siguen en caballos de coplas llevando hasta el cerrado al toro de San Lucas. No está hecho este campo para oír los motores que profanan el templo de amapolas y trigo, con costales de pienso que los cabestros llevan en lomos albardados de lentitud romana.
A usted, José Mateos, los cencerros lo lloran. A modo de campana, doblan los esquilones. Un mayoral no puede montarse en un Land Rover si está con los miuras, leyenda y Zajariche. A usted, José Mateos, mayoral de Miura, la muerte lo ha encontrado como una copla antigua: a caballo, midiendo los silencios del campo, calzón y guayabera, sombrero de ala ancha, corridas apartadas y vacas que parieron. Su muerte es tan antigua como el mapa de España que enseña en las paredes la piel de aquella "Islera" que mataron con rito de viejo sacrificio cuando todas las radios de la explosión de Cádiz anunciaron la boda con la muerte y la historia del novio que tenía, tan guapo, Lupe Sino. La copla que en la siesta repiten las chicharras necesita una radio de cretona y de hambre. Quizás en Radio Andorra la cante Doña Concha, porque existe la muerte de León y Quiroga en los años inciertos de esta altura de siglo. La copla de la siesta que cantan las chicharras, que se oye por Carmona, que por Lora repiten, que llega a La Campana con el viento solano, sabe que siempre vive quien muere en su caballo.

[Fuente: Antonio Burgos: Copla por la muerte de un mayoral Antonio Burgos [en línea].http://www.arrakis.es/~infanzon/re082797.html

De esta y otras referencias pensamos que hay una suma de efectos, viento fuerte y calor que llegan hasta acabar con la bravura del toro.

Y      Con gente de cuatro orejas, poca fiesta.

Y      Con toro toreado (jugado), mucho cuidado.

Porque aprende el engaño y busca el cuerpo. Se usa en sentido figurado para prevenir a las personas contra aquellas que han tenido malas experiencias.
En el Refranero mexicano se recoge una versión más larga: Con toro que ya han toreado, vete con mucho cuidado. También la variante: Con toro jugado, mucho cuidado.

Y      Corrida de expectación, corrida de decepción.

Refrán típicamente taurino que habla de cuánto se defraudan las expectativas ante las buenas corridas.  Existe las variantes Día de expectación, día de decepción y Tarde de expectación, tarde de decepción.

Y      Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro, de su rebaño se pierde.

Y      Cuando el toro es de raza, aunque la vaca sea flaca.

Y      Con el toro y la mujer, según yo creo, conviene siempre un pase de tanteo.

Y      Cuando escarba el toro en la arena parece estar cavando la fosa del torero (greguería).

Conocida greguería de Ramón Gómez de la Serna.

Y      Cuando hay toros no hay toreros, y cuando hay toreros casi nunca hay toro.

Y      Cuídate del toro por delante, de la mula por detrás y de los frailes por todos los lados.

Y      De buena vaca y buen toro, no puede salir mal ganado [Méx.].

Y      De cuernos, ni aun tintero.

Alusión a la infidelidad que ya aparece en el Peribáñez de Lope de Vega:

PERIBÁÑEZ: ¿Tú quieres que intente un lance?

CASILDA: ¡Ay no, mi bien, que es terrible!

PERIBÁÑEZ: Aunque más terrible sea,
de los cuernos le asiré,
y en tierra con él daré,
por que mi valor se vea.

CASILDA: No conviene a tu decoro
el día que te has casado,
ni que un recién desposado
se ponga en cuernos de un toro.

PERIBÁÑEZ: Si refranes considero,
dos me dan gran pesadumbre;
que a la cárcel, ni aun por lumbre,
y de cuernos, ni aun tintero.

Fuente: http://www.coh.arizona.edu/spanish/comedia/lope/periba1a.html

Y      De diestro a diestro, el más presto/maestro.

Y      De toros pintos, vacas pardas [Nicaragua].

Y      De toros solo saben las vacas.

Y      De Valdemorillo, ni vaca, ni novillo; y a poder ser, ni mujer.

De Valdemorillo, ni vaca, ni novillo; y a poder ser ni mujer

Nos quedamos con la primera parte de este refrán que pertenece a esa larga serie en la que se denostan los pueblos vecinos.
La feria de Valdemorillo (Madrid-España), a primeros de febrero, las fiestas de san Blas y la Candelaria, es la primera de la temporada taurina española. En ella se dan cita importantes ganaderías y suelen despuntar los novilleros que luego llenarán las plazas el resto de la temporada o en años venideros.
Sin embargo, y a pesar de que en la zona sí se crían reses bravas (Antoñete tiene su finca en el vecino pueblo de Navalagamella), lo más probable es que el refrán haga referencia a la carne de echar al puchero; fama, que será a todas luces injusta y el refrán será solo un pique más entre pueblos ayudado por la rima fácil.

Y      De Paula se meterá cura, pero no lidiará un miura.

Y      Del mulo, por detrás; del toro, por delante; y de la mujer, por todas partes.

Y      Del toro [más] bravo, resulta el mejor novillo [Méx.].

Y      Del toro la bravura, de la moza la galanura.

Y      Del toro la bravura, de la musa, la ganadora [Portugal].

Refrán portugués para poner de relieve la necesidad de la bravura del toro.

Y      Del toro manso me libre Dios, que del bravo me libro yo [And.].

Curiosa variante andaluza del conocido refrán Del agua mansa líbreme Dios, que da la brava ya me libro yo.

Y      Desde la talanquera, huchea el toro cualquiera.

Y      Desde lejos se miran/ven los toros [Méx.].

Incluido en el Refranero mexicano parece significar lo que enuncia y estar en relación directa con aquel de El mejor torero es el de la barrera y que En los tendidos se sientan los expertos. Sin embargo, también puede interpretarse como un consejo ante los peligros de los que conviene alejarse.

Y      Día de expectación, día de decepción.

Y      Dios me libre de buey manso, que yo me libraré del malo.

Y      Dios me libre de los mansos; de los otros ya me libro yo.

Y      Don Emilio, que haiga toros [Porcuna (Sevilla)].

Y      Donde esté una buena corrida que se quite el fútbol... Y los toros también.

Y      Echarle fuera, echarle fuera, a ese torito que dé carrera [Losar de la Vera (Cáceres)].

Y      Echarle la capa al toro [Méx.].

Y      El buey más manso nos da la mejor patada [Méx.].

Y      El café en taza, y el torero en la plaza  [And.].

Y      El espectador avisado es como un toro toreado.

Y      El hombre por el verbo, los toros por los cuernos.

Y      El mejor torero es el de la barrera [Méx.].

Y      El que ha sido toro siempre rebumba [Campoo].

Y      El que nació pa’ toro, del cielo le caen los cuernos.

Y      El que presta a la mujer para bailar, o el caballo para torear, no tiene derecho a reclamar [Méx.].

Y      El que torea al toro, tiene que aguantar la cornada [Méx.].

Del  Refranero mexicano declara que el que se expone a riesgos ha de asumir las consecuencias.

Y      El que con toros sueña, que no se case [República Dominicana].

Incluido también en el Refranero mexicano se dirige a los celosos para aconsejarles que no se casen pues van a ver razones para sus celos por cualquier lado.

Y       El torero propone, el empresario dispone y el toro lo descompone.

Versión taurina del conocido refrán: El hombre propone, Dios dispone, y viene la mujer y lo descompone.

Y      El toro de 5 años y 500 kg.

En la edad y el desarrollo de los toros inciden varios refranes dentro de la tradición taurina. Con este se viene a indicar que el toro tiene que tener cierta madurez que vendrá dada por el peso y por los años pasados en los pastizales que le asegurarán un desarrollo lento de acuerdo a su estructura.

Y      El toro de cinco, y el torero de veinticinco.

 Este refrán, que se sigue usando aún entre los aficionados taurinos, ha cambiado su significado a lo largo del tiempo pasando a significar algo opuesto al primitivo. Nació a mediados del siglo XIX para reclamar juventud, tanto en los toros

como en los toreros. Era entonces usual lidiar toros ya muy añosos de hasta ocho y nueve años que eran prácticamente cabestros, a la par que era usual ver a toreros entrados en años en los ruedos.

Hoy los tiempos han cambiado y con el refrán se quiere indicar que los toros han de tener las cinco yerbas reglamentarias y que los toreros han de estar en su madurez para dar lo mejor de sí mismos.

Y      El toro molinero, o bravo o traicionero [Méx.].

No hemos encontrado en los vocabularios taurinos ninguna referencia a los toros molineros, quizás sea solo una referencia a los toros mansos usados por su fuerza en los molinos, o puede que sea una referencia al color blanco. En el Refranero mexicano se lee textualmente: «Refrán popular que en forma declarativa significa lo que enuncia. Otro refrán dice por qué: "el buey más manso nos da la mejor patada."»

© 2003-2005 María del Carmen Ugarte.  Puede copiarse, distribuirse o modificarse bajo los términos de la GNU Free Documentation License, version 1.1


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