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Nuevas Ideas El dramaturgo sevillano Salvador Távora presentó a los medios de comunicación los contenidos de ‘La corrida Moderna’, un nuevo espectáculo taurino que se estrenará en la plaza de toros de Espartinas el próximo 19 de marzo coincidiendo con el primer aniversario de la inauguración de este coso. Al acto asistieron, además del propio Távora, los matadores Juan Manuel Benítez y Antonio Fernández Pineda, los rejoneadores Pedro Calero y David Vázquez y el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Espartinas, Javier Jiménez, acompañados por el rejoneador Rafael Peralta, que será, junto a su hermano Ángel, maestro de ceremonia en este festejo. Távora desgranó las claves de ‘La Corrida Moderna’, que definió como “un ejemplo de no monotonía y de creatividad”, además de precisar que se trata de “una renovación de la corrida que no se realiza desde 1845”, fecha en la que Paquiro organiza la lidia en tres tercios. En cuanto al fondo del espectáculo, Tavora señaló que pretende “reencontrar la compatibilidad emocional del toreo a pie y el toreo a caballo”. Para ello se propone “equiparar el nivel social de los participantes y lograr que la corrida sea un hecho colectivo en la medida de que todos estén unidos como estamos en los ensayos. Aquí todos proponen cosas y participan”. También dejó claro que ‘La Corrida Moderna’ no pretende suplantar al espectáculo actual, sino convivir con él como una nueva aportación artística. El desarrollo del espectáculo incluye un ritual inicial sobre una música clásica en el que intervienen a caballo Ángel y Rafael Peralta, Paco Crespo y Jaime de la Puerta, además de los recortadores que hacen un pasillo con ramas de olivo para que pasen los toreros. En la lidia de los toros actúan por colleras matadores y rejoneadores. Así, el primer toro será para el diestro Juan Manuel Benítez y el rejoneador Pedro Calero. Távora dejó claro que ese toro “pertenece a Juan Manuel Benítez y el rejoneador actúa a su servicio para dejarlo con la fuerza justa”. Cuando se cambia el tercio, el rejoneador permanece en el ruedo y puede colocar un par de banderillas entre los banderilleros actuantes “para que haya competencia”. La lidia de ese toro es exclusiva del matador. En el segundo toro se cambian los términos y es el rejoneador quien adquiere papel principal y el torero actúa a sus órdenes. Después de los dos primeros toros actúan los recortadores en un toro y luego llega la segunda parte con toreros y rejoneadores. Otro ritual con la Novena Sinfonía de Beethoven despide la corrida. Para Távora, en La Corrida Moderna “se huye del
individualismo, es una corrida abierta y participativa donde cada uno sigue
siendo lo que es y tiene un lugar que dignifica su labor”. Y el dramaturgo
es consciente del riesgo: “todo se puede venir abajo si el toro sale mal”,
a lo que añadió: “aquí estoy desnudo de mis valores teatrales porque no
cuanto ni siquiera con la magia de la luz porque el festejo es a las cinco de la
tarde”. CARTEL
¿Se podría, en algunos casos sustituir a los picadores, por un rejón de castigo, sin despreciar por ello la belleza y el reto que supone colocar, citar y picar al toro para calibrar su bravura y nobleza?.
Curro Romero
apoya la 'corrida moderna' de Salvador Távora El espectáculo, en el que se combinan el toreo a pie
y a caballo con un grupo de recortadores, se anuncia mañana por la tarde en
Espartinas El diestro de Camas explica sobre este festejo: "Es interesante. Salvador es un artista y tiene el toreo en la mente. De hecho, en los espectáculos que ha realizado tiene las ideas claras... Tiene que haber una variedad de cosas y el espectáculo así no decae. Hay que hacer cosas nuevas y él tiene una trayectoria buena... El toreo ha sido el espectáculo más español por la gracia de Dios. Antes, el fútbol no interesaba tanto como ahora y hay espectáculos que pueden hacer daño. Quizá con un espectáculo como el de Távora se aficionen otro tipo de espectadores". En cuanto a lo que puede aportar la corrida moderna como arte, el maestro sevillano señala: "Todo depende del torero, de lo que tiene dentro. Si yo estuviera en ese espectáculo, seguro que sentiría lo mismo que en una corrida de toros normal". En cuanto a las novedades que aporta el espectáculo de Távora, con el objetivo de limar los tiempos muertos y cambiar el tercio de varas por rejoneo, Romero explica: "Acabar con los tiempos muertos es muy importante. Al público no se le debe cansar. Debe ir con un ritmo". Aunque añade: "El toreo depende de un toro y si aquello no embiste o se cae... Pero el toreo es tan grandioso que aun así es uno de los espectáculos más bonitos". Respecto a si es positivo evitar ese choque del toro con el peto, el espada sentencia: "Sin picadores, el toreo es más difícil. El toro hay que picarlo. Salvo aquellos que salen como picados... En Portugal, en la plaza de toros de Campo Pequeño –en Lisboa– di cinco vueltas al ruedo. Salí a hombros, fue una tarde mágica". Pero señala que sin picar, el toro no queda ahormado, apenas humilla y es francamente difícil el lucimiento artístico. De hecho, refirió que le habían contado que Belmonte hizo algunas de sus faenas más soberbias con ese tipo de toros. Curro desveló que le habían tentado para que torease en la denominada Corrida moderna: "Hace poco tuvimos una cita con el teniente de alcalde y el alcalde de Espartinas y querían que yo torease. Pero yo tengo una edad... estoy entero... y una becerra...". El maestro dice que para evitar tentaciones "no he toreado ni una becerra desde que me retiré. Ni siquiera he toreado de salón. Yo lo que quiero ahora es ver los árboles –divisamos tras la cristalera del salón varios de ellos, un jardín espléndido y más allá una piscina– y pasear. En cualquier caso, afirma: "Claro que echo de menos torear. Siempre me he quedado con lo bueno". De momento, viéndole en su casa, al lado de su esposa, Carmen Tello, Curro
parece que tiene asumida su retirada definitiva. Quiere evitar cualquier
tentación. La penúltima que tuvo fue el ofrecimiento para el festival-homenaje a
Rafael de Paula en Madrid, del que dice: "En su tiempo, lo intentamos Manolo
Cisneros –su apoderado– y yo. A estas alturas, no. Porque un porrazo... Soy
consciente de lo que te puede ocurrir con un toro". La última oferta ha sido
torear en esta corrida moderna, como le propuso Távora. Pero a día de
hoy, aunque la lluvia quiere dar un tinte melancólico a la mañana, Curro sonríe
al presente desde el Aljarafe, sin que en su mirada se perciba el más mínimo
síntoma de añoranza.
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