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¿Qué debe evaluar un buen
aficionado taurino a un toro de lidia?
Al toro de lidia en una plaza
de toros se le evalúan básicamente tres cosas:
Trapío, bravura y casta.
El trapío
se refiere a la estampa o aspecto fenotípico del toro de lidia. Esto se debe
observar a la salida del toro conjuntamente con el temperamento o "personalidad"
que demuestre el toro, que debe estar acorde con las características de la
ganadería de origen, y que difiere entre ganaderías.
La bravura del toro se demuestra ante el picador. Un toro será más bravo cuantas
más veces y más fiereza demuestre ante el castigo de la puya. Reglamentariamente
el toro debe tomar un máximo de tres puyas.
La casta se demuestra en los pases de muleta. El toro debe ser codicioso y debe
humillar (bajar bien la cabeza) cuando es citado por el torero. El toro debe ir
con fijeza y nobleza a la muleta o engaño. Siempre demostrando que es bravo y
tiene peligro estar parado frente a él, pero sin mostrar signos de preferir
cornear al torero antes que responder adecuadamente a las ordenes o cites del
torero. Y por supuesto el toro nunca debe mansear frente al torero. Nunca debe
tardarse en embestir y mucho menos debe retroceder ante el torero.
El toro de lidia puede salvar su vida si en los 15 minutos que dura la faena
demuestra cualidades sobresalientes que lo hacen acreedor de un indulto,
solicitado por el público y concedido por el presidente de la Comisión Taurina.
Un toro indultado regresará a la ganadería para servir como reproductor.
¿Cuál es la función del Médico Veterinario de una plaza de toros?
Toda Comisión Taurina debe
contar con los servicios de, al menos, un Médico Veterinario que deberá pesar y
certificar el buen estado de salud de cada uno de los toros cuando llegan a la
plaza, con unos tres días de anticipación a la fecha de la corrida. Esto se
realiza desde los burladeros de los corrales de la plaza, diseñados al igual que
en las ganaderías bravas. Fundamentalmente se verifican las funciones que los
toros deben tener intactas para tener un buen desempeño durante la lidia:
Capacidades visuales, auditivas y de desplazamiento. Se le debe dedicar atención
especial a los cuernos. Estos no deben tener ninguna evidencia de haber sido
manipulados con herramientas como serruchos, limas, etc. Es decir, en beneficio
de la integridad de la fiesta brava no se debe permitir la lidia de toros con
los pitones o puntas "afeitadas".
¿Qué manejo reciben los toros en la plaza?
Los toros son alimentados con
pacas de heno desde su llegada, en los corrales donde el público puede ir a
verlos, y el día de la corrida son enchiquerados al mediodía. El
enchiqueramiento consiste en colocar cada uno de los seis toros en pequeños
corrales individuales cerrados. Esos corrales tienen un número que corresponde
al orden de salida de los toros al ruedo, y que fue asignado al azar. Los toros
son tratados de la mejor manera para garantizar que salgan a la lidia en
plenitud de condiciones.
Conceptos, definiciones y términos taurinos a tener en
cuenta cuando se ve una corrida de toros.
Desde nuestra
condición de aficionados vamos a profundizar en estas cuestiones lo justo para
transmitir una comprensión inicial desde la presencia del toro en el ruedo, dado
que el tema es lo suficientemente denso, técnico y complejo para su tratamiento
por especialistas, con mucha más competencia que la nuestra. Así pues nos vamos
a remitir a unos pocos conceptos, que creemos elementales pero que en un estudio
con un mínimo rigor aparecerían muchísimos más y por supuesto mejor
sistematizados.
Fenotipo. – Según la Academia de la Lengua, es
la manifestación externa del conjunto de caracteres hereditarios controlados por
los genes en los seres vivos. Dentro de ciertos límites puede estar influida a
veces por los factores ambientales.
En el lenguaje
taurino el fenotipo se conoce como sinónimo de trapío, belleza o proporciones
armónicas. El trapío corresponde a los caracteres que se aprecian a simple vista
en el toro de lidia. De esta forma el aficionado puede prejuzgar sus probables
condiciones posteriores sólo contemplando su aspecto, estampa y proporciones
externas.
Francisco Montes "Paquiro", el alumno más insigne y preclaro que tuvo la Escuela
de Tauromaquia de Sevilla en sus pocos años de duración, decía en su
Tauromaquia, publicada en 1836, que "para que un toro fuera fino debía de tener
el pelo luciente y espeso, asentado y suave al tacto, las piernas secas y
nerviosas y las articulaciones bien pronunciadas y movibles, la pezuña pequeña,
corta y redondeada, la cola espesa, fina y redonda, los cuernos fuertes, iguales
y negros, los ojos vivos y también negros y las orejas vellosas y movibles".
Esto es lo que se conocía en tiempos de Paquiro por buen trapío.
Evidentemente, cada familia, raza o especie tiene un trapío particular y siempre
será una apreciación subjetiva, de acuerdo con los cánones de belleza en cada
caso. Álvaro Domecq en su obra El toro bravo dice que "el trapío es un concepto
que no puede especificarse en un reglamento. Los camperos lo definen diciendo
que el toro "tiene cara de hombre", es decir, que ya no es un niño. Pero el
trapío lo da la edad, la cual es contraria a la economía de los ganaderos, como
es natural ". Joselito "El Gallo" decía que "el toro de 5 y el torero de 25" (se
refería a los años), pero ahora pocos cinqueños se ven en las plazas. Sin
embargo Cossío manifestaba que "el término trapío derivaba del lenguaje
marinero" (trapío sinónimo de velamen o arboladura, referido particularmente a
la cornamenta).
En definitiva, cuando un espectador aprecia algún sujeto que le impresiona a
primera vista suele decir: "vaya trapío...". Está claro que esta impresión y por
ende el concepto siempre será subjetivo.
Genotipo.- Según la Academia es el
conjunto de los genes existentes en cada uno de los núcleos celulares de los
individuos pertenecientes a una especie o familia, responsable, después de
sufrir la influencia ambiental, de determinar el aspecto morfológico y funcional
final del individuo.
El genotipo es conocido en el lenguaje taurino como sinónimo de casta o raza,
común a los individuos de su mismo encaste o familia .
Solo con la profundización de estas dos definiciones y las opiniones de
tratadistas al respecto, se podrían llenar muchos volúmenes. No obstante, para
abreviar, nos quedamos con la opinión de Barga Bensusán en su Taurología: "...el
fenotipo es el conjunto de características presentes en el genotipo, pero
visibles y apreciables de una manera objetiva por el observador. El fenotipo,
por ello, se identifica con el término trapío".
Bravura.- Es la cualidad específica de
los toros de lidia, manifestada por el conjunto de comportamientos del toro a lo
largo de dicha lidia, según y acorde con los estímulos recibidos del resto de
individuos (toreros) que estén con él en el ruedo.
Las características típicas para medir la bravura son las siguientes:
1.- Acometer con prontitud (rapidez) a cualquier estímulo.
En principio esto es para ellos totalmente desconocido, puesto que hasta el
momento de la lidia el toro no ha sido nunca agredido por el hombre y ha llevado
una vida totalmente pacífica en ese sentido. El toro es virgen en su bravura,
que se le supone, hasta que sale a la arena de la plaza.
2.- Repetición de la embestida al repetirse los estímulos externos,
pero sólo hasta un cierto límite, denominado por Barga Bensusán como umbral de
bravura, momento en el que el toro puede llegar a la conclusión de que no le
sirve para nada seguir embistiendo, de que todo es inútil. De ahí la importancia
de medir, tanto las agresiones como el castigo que recibe a lo largo de la
lidia.
3.- Buena pelea en el primer tercio de la lidia, es decir en el
caballo, al que acudirá:- con prontitud (rapidez), es decir sin esperar:
- con rectitud en sus acometidas (conocido como nobleza en el lenguaje taurino,
es decir claridad en sus embestidas, nunca zigzagueante)
- de lejos, es decir, a una distancia suficiente para que pueda verlo
- empujando con los riñones y la cabeza fija, aún cuando tenga la puya clavada,
sin movimientos laterales o de arriba a abajo, ni buscar otras clases de alivio
en su dolor.
- sin dolerse, es decir sin manifestar dolor, ni retroceder ni recular (conocido
en el lenguaje taurino como repucharse)
- con tendencia a irse siempre a la parte central del ruedo, denominada en el
lenguaje taurino como los medios, que serán llamados también terrenos del toro o
las afueras. Estos son los terrenos determinantes del toro bravo.
4.- La rectitud y
prontitud en la embestida deberán permanecer también durante los tercios de
banderillas y de muleta, finalizando sólo aquéllas en el momento de su muerte,
en el que buscará hacerlo en su terreno, es decir en los medios.
5.- Morir con la boca cerrada, es decir, en lenguaje taurino tragándose la
muerte.
Cartel taurino de 1885
Este cartel taurino,
conservado en el Museo Histórico Municipal de Cádiz (España), anunciaba el
mano a mano que tendría lugar el 8 de junio de 1885 en la plaza de toros de la
citada ciudad entre Rafael Guerra Guerrita y Manuel García el Espartero.
Estas son unas
características típicas comunes a los toros de lidia y generalmente aceptadas
por la mayoría de tratadistas y aficionados. Sin embargo sobre la bravura
existen muchas definiciones y puntos de vista. Incluso entre los ganaderos,
máximos responsables de conservar o modificar el fenotipo y genotipo de sus
toros.
Cuando los ganaderos realizan sus tientas o tentaderos, (es decir, las pruebas
para conocer las hembras que pueden ser aptas para criar o los machos que podrán
ser destinados a procrear, como sementales) no todos tienen los mismos
criterios. Unos ganaderos, al tentar, buscarán los genotipos a transmitir en la
prole futura con mejor nota en su pelea frente al caballo. Otros buscarán la
nobleza en su embestida, su rectitud y claridad, otros más su prontitud y poder
de repetición, otros la fuerza y otros finalmente un compendio medio de todos
los anteriores. En definitiva, el criterio subjetivo de cada ganadero dará como
resultado los diferentes tipos de encastes, castas, razas, familias y diferencia
de comportamientos de los toros de lidia. Por esto suele decirse que "los toros
normalmente sacan el comportamiento de su amo". Se quiere decir, o más bien
habría que decir que sacan el genotipo y fenotipo que el ganadero quiere que
predomine en su ganadería. Lo ideal sería que transmitieran a la prole todas las
características buenas, pero ello no es posible, puesto que para aumentar
algunas hay que disminuir otras y a veces son contrapuestas. Como final
recordaremos que aquellos toros y vacas que no dan la nota requerida por cada
ganadero en los tentaderos son sacrificados, ya que no les interesa que
transmitan sus genes en las generaciones posteriores de la ganadería.
Fuerza o poderío .- Se corresponde con
la energía anaerobia, propia, interna del toro, de acuerdo con su constitución
física, tipo de alimentación y características ambientales recibidas durante su
crianza en el campo. Esta es una de las cualidades más importantes que debe
tener el toro y es sinónimo de vigor para soportar la lidia. En Francia, muy
acertadamente, llaman al toro de lidia "toro de combate".
La lidia suele durar aproximadamente entre quince y veinte minutos. En ese
tiempo, el toro emplea inicialmente su energía anaerobia en defenderse y atacar
continuamente, traducido en sus embestidas. Después del tercio de varas, si está
bien ejecutada la suerte, o antes en caso contrario, el toro pierde su energía
inicial y hay que dejarle descansar un rato, de ahí el tercio de banderillas,
para que mediante la entrada de oxígeno en sus pulmones (energía aerobia) pueda
recuperarse del esfuerzo y llegar en buenas condiciones a la muleta.
Como puede deducirse de todo lo explicado hasta aquí, la bravura es la cualidad
que con más cuidado hay que intentar perpetuar en el toro de lidia. Como
consecuencia de ello, también puede verse que, para conocer la bravura, donde
más características de prueba del toro hay es en el primer tercio, es decir
desde su salida a la arena hasta que finaliza la suerte de varas.
Esa es la razón fundamental por la que los
aficionados siempre estamos exigiendo que se haga bien la suerte de varas y que
nos dejen ver y conocer bien al toro, antes de que sus características pudiesen
ser alteradas a lo largo de las vicisitudes de la lidia, puesto que necesitamos
saber cómo es el toro para poder enjuiciar la actuación de los toreros. Pero de
estas alteraciones ya hablaremos otro día, pues el tema dará para ello y mucho
más. Gracias, queridos amigos, por vuestra paciencia y fidelidad.
El trapío lo define Francisco
Montes "Paquiro", en su Tauromaquia, como la finura del toro: "Para que un
toro sea fino, -dice-, ha de reunir el pelo luciente, espeso, sentado y suave
al tacto, las piernas secas y nerviosas, con las articulaciones bien
pronunciadas y movibles, la pezuña pequeña, corta y redonda; los cuernos
fuertes, pequeños, iguales y negros; la cola larga, espesa y fina; los ojos
negros y vivos; las orejas vellosas y movibles. Esto es lo que se conoce por
buen trapío". Y añade el mismo "Paquiro": "Generalmente cada provincia, y aún,
cada casta tiene un trapío particular, y hay algunos aficionados tan
inteligentes que rara vez los equivocan.".
Sabio planteamiento, pues el trapío siempre debe aplicarse en función y
referencia al tipo del propio encaste, al que pertenece toro. Y es que, al
igual que todos los seres humanos no son iguales, tampoco lo son los toros.
Vaya un pequeño ejemplo: Un nórdico se diferencia bien de un latino, y éste a
su vez de un sajón. Diferencias que pueden observarse en lo físico y en lo
psíquico. Siguiendo entonces con el argumento, no es posible comparar al
nórdico de 1'80 de altura, rubio y con ojos azules, con el latino de 1'65,
moreno y ojos oscuros. Ambos pueden tener trapío, pero cada cual dentro de las
características de su grupo racial.
De esta forma, el trapío del toro puede considerarse como la armonía de
hechuras del individuo, dentro de su misma raza. Que nadie asimile, por tanto,
que trapío es sólo el peso, la encornadura y sus pitones, su alzada o tamaño,
pues aún siéndolo, y formando todo ello parte de su agresiva armonía, no se
puede olvidar la obligada referencia al tipo y el cuajo, así como a la
presencia ofensiva, - que dé la sensación de temible- que debe tener este
bello animal de la naturaleza. Sólo de esta manera, y respetando el carácter
subjetivo que más tarde le dé cada cual, puede definirse lo que es el trapío.
Entre las múltiples definiciones de trapío existentes, resulta destacable la
del escritor taurino Bruno del Amo, "Recortes", que, por ser tan completa y
exhaustiva, creo que puede considerarse de interés: "el
toro", - dice-, "es un ser corpulento y de mucha presencia, bien
proporcionado y fuerte. De articulaciones bien pronunciadas y flexibles; piel
fina (antiguamente se pesaba la piel y podía considerarse fina la que pesaba
entre sesenta y ochenta libras, aproximadamente treinta o cuarenta kilos);
pelo luciente, lustroso, espeso, liso, igual, sentado, fino, suave y limpio;
cabeza poco voluminosa y descarnada; testuz ancho; cuernos bien colocados,
fuertes, delgados, lisos, tersos, finos, puntiagudos, de regular tamaño,
oscuros, negros o verdinegros; ojos grandes, de fiero mirar, salientes, vivos,
brillantes, relucientes y encendidos; orejas pequeñas, vellosas y muy
movibles; hocico pequeño, fino, elástico y negro o casi negro; ventanas de la
nariz abiertas y dilatadas; cuello flexible, corto, redondo y grueso; morrillo
grande, ancho y levantado; papada pequeña; pecho ancho y profundo; vientre
deprimido, pero bien desarrollado; dorso marcado, pero llano; lomos finos y
rectos; grupa ancha y musculosa; cola alta, delgada, fina y prolongada hasta
pasar por los corvejones y espesa al final; ancas ligeramente elevadas;
extremidades recias, robustas, nervudas, enjutas, fornidas y lo más rectas y
delgadas posible; corvejones bien proporcionados; cuartillas más bien largas;
pezuñas más bien pequeñas, bien redondeadas y hendidas, lisas, elásticas,
lustrosas y del color de los cuernos o más oscuras y negras; aplomos buenos;
órganos de la generación bien desarrollados; dentadura sana y blanca; los
sentidos muy desarrollados; movimientos del cuerpo rápidos, enérgicos y
desenvueltos; peso de veinticuatro arrobas en canal y edad de cinco a siete
años".
¿Puede existir definición más exacta y bella del toro?. Y concluye "Recortes":
"Del toro que reúna estas condiciones se dice que tiene buen trapío y será más
fino el que más reúna de dichas condiciones y más basto el que reúna menos.".
Trapío puede tener un toro de Miura, otro de Albaserrada u otro de Tamarón-Conde
de la Corte; pero como lo puede tener igualmente uno de Santa Coloma u otro de
Contreras. Y habría que insistir en que no es cuestión de peso, pues trapío
puede tenerlo un toro de Miura (raza Cabrera) que aguanta más de 600 kgs., que
otro de Santa Coloma, (raíz Vistahermosa) que presenta originariamente un
menor volumen, alrededor de 450-550 kgs. por poner pesos determinados.
Por eso es tan difícil que la Autoridad, los profesionales taurinos y los
mismos aficionados se pongan de acuerdo en este concepto. Confundir trapío con
kilos, además de ser inexacto, es un grave error de concepto, que va contra la
movilidad, y ésta contra el espectáculo.
Cada toro, cada encaste, cada plaza, debe tener en cuenta, en la elección de
sus corridas, sus gustos, pero dentro del orden que establece el concepto de
trapío, es decir, las características de cada toro.
Y eso que, el que esto reflexiona considera que la discusión forma parte del
aliciente, la tertulia y la discusión taurina. Pero teniendo claros algunos
conceptos.
EL COMPORTAMIENTO
El comportamiento del toro en la Plaza, durante la lidia, queda definido
como sigue:
Abanto
Aquél que sale corretón, atropellando, saliendo suelto de las suertes y hacia
cualquier terreno.
Áspero
Toro cuya bravura es seca.
Blando
El que se duele al castigo. Suele ser noble.
Boyante
Noble o de carril, habiendo mantenido durante la lidia una bravura suave y
dulce. Obedece a los engaños, arrastrando el morro sin hacer extraños.
Bravo
El toro que se arranca galopando y acude a todos los sitios, se crece al
castigo y embiste con prontitud.
Bronco
El toro que espera y cuando se arranca lo hace con todo el cuerpo a la vez.
Embiste con la cara alta y casi siempre de improviso tira cornadas, gañafones
o tornillazos.
Cernirse
Se dice que un toro se cierne cuando se acuesta, es decir que en su
desplazamiento le gana terreno al torero.
De Bandera
Como el boyante, pero aún más bravo, al ser su pelea muy superior en todos
los tercios. Es el toro completo.
De Sentido
El toro que aprende sobre la marcha, haciendo distingo entre el engaño y
el cuerpo del torero.
Distraído Se distrae, mira al callejón y no se emplea.
Gazapón
El que embiste andando no dejando colocarse al torero. También se le llama
andarín.
Huido
El toro que sale suelto de todas las suertes, asustado de las mismas.
Incierto
Cuando el toro se muestra receloso, desconfiado y de arrancada irregular.
Manso
El que se acobarda, no quiere pelear, rehuye la lucha, se duele al castigo y
busca las tablas.
Pegajoso
El que se revuelve pronto y no deja ni respirar al torero.
Probón
Al que hace amago de embestir, quedándose a la expectativa. Suele cernirse y
tener sentido.
Pronto
El que se arranca de inmediato al primer cite e incluso por sí solo.
Receloso
El que embiste con cierto miedo, distrayéndose con cuanto ocurre a su
alrededor. Suele gazapear y desparramar la vista.
Reservón
El que no muestra codicia y embiste sin emplearse del todo.
Tardo
El toro que se lo piensa mucho antes de embestir.
Algunos
Términos...
QUERENCIA
EL TERRENO PREFERIDO POR ELTORO. El animal buscará siempre el terreno más
próximo a . las barreras al sentirse resguardado, casi siempre cerca de la
puerta de chiqueros.
QUITE
UN ELEMENTO DE DISTRACCiÓN. Se emplea cuando el toro le tiene ganado el terreno
al diestro. También son las suertes realizadas de modo artístico tras el tercio
de varas.
SABLAZO
UNA MALA ESTOCADA. Ocurre cuando el diestro ha ejecutado la suerte suprema sin
demasiada fortuna, ya sea por su mala situación, ejecución o ambas.
SUERTE
EL VERDADERO SENTIDO DE LA FIESTA. Cualquiera de los movimientos ejecutados de
acuerdo a las normas del toreo se conoce con este nombre.
TEMPLAR
REAFIRMAR EL PASE. Cuando el maestro ajusta la capa para que su movimiento
sea más grácil y preciosista.
VACIAR
EL ÚLTIMO ELEMENTO DE LA MULETA. Cuando el astado sobrepasa la muleta y se le da
salida.
Útiles de torear

1
INTRODUCCIÓN
Útiles de
torear, instrumentos del faenar taurino tanto los capotes, como las espadas,
banderillas y puyas.
2
CAPOTES
Los capotes son los paños de los que se
sirven los toreros en su lidia con los toros. Es un nombre genérico que
agrupa tanto a los capotes propiamente dichos, como a las muletas, otro
engaño que se usa en el último tercio de la corrida.
Capote de paseo, también denominado
capote de lujo y capote de seda, es una especie de capa corta, o capote
propiamente dicho, con esclavina muy adornada de pasamanería de oro, plata y
lentejuelas, y muchas veces con diversos motivos bordados en sedas —por
ejemplo, Vírgenes o flores—, que los toreros lucen en el recorrido del
paseíllo. Ceñirse el capote es, quizás, el último momento, éste con carácter
público, del ritual de vestirse el torero. Es el que llevan los toreros
cuando inician el paseíllo en una corrida de toros.
Capote de brega, la capa o capote de
brega es una tela de percal, densa, firme y pesada, cortada como las capas
que en la antigüedad vestían los caballeros, esclavina incluida, de color
rosáceo por el frente y amarillo en las vueltas, de la que se sirven
subalternos y matadores durante la lidia. En las décadas de 1980 y 1990
algunos matadores han recuperado una antigua tradición que quería las
vueltas del capote de color azul. Procede, como es lógico, de la capa
española de la que se servían los caballeros rejoneadores cuando burlaban a
pie al toro (véase Rejoneo).
La muleta, en los inicios del toreo a
pie, era un simple lienzo blanco de lino, cáñamo o algodón que ayudaba al
matador a burlar la embestida del toro en la entonces suerte principal y
casi única que ejecutaba el matador en el último tramo de vida del toro:
estoquearlo. La primera definición (y reproducción) de una muleta apareció
en la segunda edición de la Tauromaquia o Arte de torear, de José Delgado
Pepe-Hillo, publicada en 1804 y en la que se lee: “La muleta se hace tomando
un palo ligero de dos cuartas y media de largo, que tenga un gancho romo en
uno de sus extremos, y en él se mete un capotillo por medio de la junta del
cuello, y las dos orillas se juntan en el otro extremo del palo, y dándole
algunas vueltas en él queda formada la muleta, que toma el diestro por dicho
extremo con la mano izquierda. Para la suerte la pone al lado del cuerpo, y
siempre cuadrada; y situado en el terreno del toro lo incita a partir, y lo
recibe en dicha muleta al modo de la suerte de capa al pase regular”. Aunque
años después se unificó el color rojo grana, el de mayor longitud de onda
del espectro y al parecer el que más incita al toro bravo, hasta la época de
Rafael Molina Sánchez Lagartijo, los toreros intercambiaban varios colores:
amarillo, azul o rojo, según la acometividad de la res. La muleta perdió de
forma paulatina su carácter de instrumento defensivo para, ampliada,
provista del palillo que la sostiene, el estaquillador, y con su forma
característica, convertirse en el principal trebejo del matador en la que es
hoy, en combinación de técnica y arte, la secuencia más esperada de una
corrida de toros, aquella en la que el matador, solo frente al toro,
instrumenta series sucesivas de muletazos, de pases de muleta: es decir, la
faena.
3
HIERROS
Picas y puyas, las picas provienen de
las lanzas y varas largas —de ahí el nombre de varilarguero que todavía hoy
se aplica al picador— empleadas hasta el siglo XIX por caballeros y toreros
de a pie. Se distinguen las puyas, con punta de acero en el extremo de la
pica, que se emplea en la lidia, o la puya de acoso y derribo, o garrocha,
que se emplea en el campo para tentar y probar al toro. Según el reglamento,
las picas, de haya o de fresno, ligeramente alabeadas, tendrán una longitud
máxima de dos metros 70 centímetros y mínima de dos metros 50; y las puyas
habrán de tener la forma de pirámide triangular, con aristas o filos rectos,
de acero cortante y punzante, y sus dimensiones, apreciadas por el
escantillón (plantilla patrón con la que labrar piezas de mecánica) serán:
29 milímetros de largo en cada arista por 19 de ancho en la base de cada
cara o triángulo; deben de estar provistas en su base de un tope de madera,
cubierta de cuerda encolada de tres milímetros de ancho en la parte
correspondiente a cada arista, cinco a contar desde el centro de la base de
cada triángulo, 30 de diámetro en su base inferior y 60 milímetros de largo,
terminada en una cruceta fija de acero, de brazos en forma cilíndrica, de 50
milímetros desde sus extremos a la base del tope y un grosor de ocho
milímetros. La cruceta impide que la vara de la puya penetre en el cuerpo
del animal a mayor profundidad que las medidas indicadas.
4
BANDERILLAS
Proceden de los dardos que el gentío
lanzaba a los toros en las fiestas pueblerinas de los siglos XVI y XVII.
José María de Cossío, aunque con ciertas reservas, pensaba que el término
venía de una suerte del siglo XVII o principios del siglo XVIII recogida en
un cuadro anónimo en el que se ve a un torero que lleva en su mano un
arponcillo adornado con una bandera. Hasta las modificaciones impuestas por
Lorenzo Manuel Martínez Lorencillo, a mediados de ese mismo siglo XVIII, las
banderillas se clavaban de una en una y no, como ahora, pareando, es decir,
de dos en dos, llevando una en cada mano.
Hoy en día están formadas por un palo
recto de 70 centímetros de longitud y 18 milímetros de grosor, en uno de
cuyos extremos lleva un arpón de cuatro centímetros de largo y 16 milímetros
de ancho. El palo se adorna con tiras de papel rizado de distintos colores
que lo envuelven desde la punta hasta poco menos del extremo contrario, por
donde las toma el banderillero. Muchas de las extravagancias y sorpresas que
contenían o engalanaban las banderillas antiguas están hoy en desuso. Así,
por ejemplo, las banderillas de fuego, que se empleaban como castigo para
los toros que por mansos rehuían la pelea con el caballo, llevaban una serie
de petardos que estallaban al clavarlas. Se sustituyeron por las llamadas
banderillas negras, por el color de los papeles del adorno, que se
interrumpe en su centro por una franja blanca de siete centímetros, y son
siempre una vergüenza y un desdoro para el animal y para el ganadero. El
arpón tiene en este caso una longitud de seis centímetros y un ancho de 20
milímetros, a fin de suplir con sus mayores dimensiones el castigo que el
toro no quiso sufrir bajo la puya.
5
ESPADAS
La espada, arma blanca muy conocida
desde la antigüedad, es, en el caso de la empleada en los toros, un estoque
de acero de 88 centímetros de longitud, muy afilado, con empuñadura; con
ella en la mano, antes, el torero realizaba la faena; en la actualidad se ha
sustituido por una de madera y sólo se toma el acero de verdad en el momento
de ir a matar. El verduguillo es otro tipo de estoque, más fino que la
espada y que tiene la peculiaridad de llevar un tope fijo a 10 centímetros
de la punta. Se emplea para descabellar al toro, cuando la estocada de
muerte no ha sido tal pero sí ha dejado muy herido al toro, por lo que este
difícilmente podría ir al encuentro del torero por su falta de fuerzas. Así
el matador descabella al toro humillado.
6
PUNTILLA
La puntilla o cachete es el instrumento
en forma de puñal corto muy afilado y agudo que emplea el puntillero, o uno
de los miembros de la cuadrilla que haga sus veces, para rematar al toro ya
caído mortalmente por la herida de la espada o del verduguillo.
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