La vuelta de José Tomás a
los ruedos no sólo ha causado euforia entre los taurinos. Ya hay
ejemplos de las posibilidades empresariales, hasta ahora
infrautilizadas, que se abren si se aprovecha el tirón mediático de
las grandes figuras.
El mundo del toro lleva cinco años esperando a que vuelva el hereje.
José Tomás se fue en silencio de los ruedos en 2002. Tenía 27 años y
estaba en lo más alto del escalafón taurino. A nadie extrañó
demasiado que el torero de Galapagar se despidiera de aquella
manera, siempre fue un outsider de la ortodoxia taurina. No visitaba
la capilla de las plazas, ni frecuentaba los saraos taurinos, ni
respetaba la costumbre de la siesta en el hotel antes de vestirse
para una corrida.
Su invisibilidad mediática alimentó el aura misteriosa de su persona
y de su concepto del toreo: estático, vertical, templado, alargado y
majestuoso en los naturales.
Hace dos meses, José Tomás anunció que volvía a los ruedos. Pasado
mañana es la fecha, y el lugar escogido, Barcelona. Las entradas se
agotaron el mismo día en que salieron a la venta. La buena nueva no
sólo ha sido recibida con euforia por sus partidarios. También viene
acompañada de aires de renovación para las estructuras empresariales
taurinas, tan anquilosadas en la tradición como la liturgia de los
festejos.
El primer ejemplo de ello es la creación de la José Tomás Tournée
2007, una iniciativa de la agencia Tauropress que permitirá a los
más fanáticos del torero asistir a todas las corridas programadas
para este año. La empresa gestiona la compra de entradas y la
reserva de alojamientos y transporte a las ciudades que visite José
Tomás. Formar parte de este club no es barato; pero los mil euros
que cuesta la inscripción no ha impedido que ya haya muchos
miembros.
Este servicio, limitado a 150 personas, es algo bastante habitual en
otro tipo de espectáculos, como en las giras de artistas de primer
nivel. Pero nunca se había hecho nada parecido en los toros. Es sólo
una muestra del nulo desarrollo de las estrategias de promoción y
marketing en la Fiesta. “Es un mundo muy cerrado y endogámico
–reconoce Israel Vicente, director de Tauropress–. Cualquier cosa
nueva choca. Utilizar herramientas de promoción y márketing rompe
con una tradición de muchos siglos, pero es hora de adaptarse a los
nuevos tiempos”.
El boom de la Fiesta
Esta tournée es un ejemplo de que la Fiesta puede albergar
posibilidades de negocio al margen de las tradicionales, sobre todo
si se tiene en cuenta el buen momento que está atravesando. Las
plazas de las grandes ferias se llenan irremediablemente, hay una
hornada ilusionante de toreros jóvenes (Sebastián Castella,
Alejandro Talavante o Cayetano Rivera Ordóñez)... ¿Por qué no
aprovechar este tirón, por ejemplo, como reclamo publicitario para
las empresas? Para Israel Vicente, es una opción todavía muy lejana:
“Hay que diferenciar dos ámbitos: lo que sucede dentro del ruedo y
lo que está fuera de él. Lo primero es intocable: se ha hablado en
ocasiones de situar publicidad en capotes o en los burladeros, pero
no parece viable. Y lo segundo se enfrenta a empresarios y
apoderados muy poco innovadores.
Hay excepciones como la de Simón Casas, pero el 80% de los
empresarios taurinos están anquilosados en el pasado, en que, por
ejemplo, la promoción de los toros se limite a un cartel pegado en
la pared”.
Carlos Ilián, crítico taurino del diario Marca, reconoce el actual
boom taurino y asegura que “no ha habido jamás una reaparición tan
importante mediáticamente como la de José Tomás.
Ni la de Antonio Ordóñez, ni la de Luís Miguel Dominguín, ni la de
El Cordobés”. Sin embargo, es pesimista sobre la posibilidad de que
los toros ganen en peso mediático y publicitario: “Hay tres razones
fundamentales: la primera es que los anunciantes temen el rechazo
que causan los toros en una parte de la sociedad; en segundo lugar,
no es necesario que la Fiesta se promocione porque la gente va a las
plazas sin necesidad de grandes campañas; por último, ganar
relevancia en los medios es complicado porque la gente va a los
festejos, pero no se interesa por la Fiesta, no la sigue y, por lo
tanto, no crece la demanda de información”.
En cualquier caso, nadie duda de que, si hay alguien que puede
cambiar algo estas estructuras, ése es José Tomás. Hereje y mesías
al mismo tiempo, un triunfo suyo este domingo en Barcelona podría
empezar a otorgar un mayor protagonismo mediático a los toros. Y con
él, nuevos negocios al margen de la venta de entradas y del alquiler
de almohadillas.
La elección de Barcelona, todo un
símbolo frente a los antitaurinos
Que Barcelona sea el marco elegido para el regreso de José Tomás no
es casualidad. Cataluña ha vivido la campaña antitaurina más dura,
en la que se ha mezclado la defensa de los animales con cuestiones
políticas. Todo empezó en 2004, cuando el Ayuntamiento de la Ciudad
Condal, con el Gobierno tripartito, aprobó una declaración de
Barcelonal como ciudad antitaurina. Los mayores críticos con las
corridas de toros han sido los representantes de ERC que, sin
embargo, no han censurado los espectáculos taurinos puramente
catalanes como los ‘bous al carrer’.
Las primeras apariciones públicas de José Tomás se produjeron en
apoyo de la Plataforma para la Defensa de la Fiesta, surgida como
reacción a esta campaña. En cualquier caso, los datos sobre la
‘taurinidad’ de Barcelona no dejan lugar a la duda: las entradas
para ver a José Tomás se agotaron a las pocas horas de salir a la
venta. Aún así, los antitaurinos han respondido al festejo con la
campaña ‘Eau de Toroture’, en la que se ve un frasco de perfume que
simboliza la sangre del toro junto con el eslogan ‘Una fragancia
cruel’.
¿Por qué importa este regreso?
· José Tomás es el torero más esperado. Su reaparición ha causado
más expectación mediática que las de Antonio Ordóñez, Luís Miguel
Dominguín o El Cordobés.
· Su vuelta coincide con un buen momento de la Fiesta: las plazas de
las grandes ferias se llenan y ha aparecido una hornada ilusionante
de toreros jóvenes, como Sebastián Castella, Alejandro Talavante o
Cayetano Rivera Ordóñez.
· El lugar elegido es simbólico: Barcelona ha sido objeto de la
mayor campaña antitaurina de los últimos años.
· José Tomás podría ser un revulsivo para las posibilidades de
negocio en los toros. El primer ejemplo es la ‘José Tomás Tournée
2007’.