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El regreso de la tragedia
En el toreo estoico
y
extático de José Tomás sentíamos el escalofrío del peligro a cada paso.

ANTONIO CABALLERO
Vuelve
a los ruedos José Tomás, a casi
cinco años de su intempestiva retirada; y los tomistas no sabemos muy bien
si debemos sentir entusiasmo o temor. Quiero decir: sentimos a la vez las
dos cosas. Entusiasmo porque lo recordamos, y temor porque de sobra sabemos
que cuando un torero retirado vuelve – y todos vuelven - no siempre vuelve
bien. Ha cambiado él, han cambiado los toros y los gustos del público. Puede
haber "perdido el sitio", que es un eufemismo taurino para decir que ha
perdido el valor. Así que no sabemos qué esperar. Nos pasa, pues, exactamente lo mismo que nos
pasaba hace cinco años, cuando veíamos en la plaza torear a José Tomás: no
sabíamos qué esperar pues era entonces un torero que traía en el esportón,
junto a los trastos de torear, la casi olvidada virtud taurina de
provocar la emoción del escalofrío. Y digo taurina porque no existe en
otras artes, que vemos después, en frío, cuando el peligro del
triunfo o del fracaso ya ha pasado y sólo queda su huella congelada en la
obra. Sólo el toreo pertenece únicamente al presente, irrepetible (o a esos
sucedáneos emocionales del presente que son la memoria y la esperanza). En el
toreo estoico y extático de José Tomás sentíamos el escalofrío del
peligro a cada paso: a cada pase de su muleta ingrávida, a cada lance de su
capote silencioso. Y cada nuevo cite era un milagro. Porque se ponía
siempre en el sitio en que los toros cogen al torero (y muchas veces lo
cogieron a él sin que pareciera importarle).
Luís
Miguel Dominguín, que dijo tantas cosas, decía que en una plaza de toros
el sitio de la muerte es un pequeño círculo movedizo sobro la superficie de la
arena, como el disco de luz que dibuja un reflector en
las tablas de un teatro. Ahí se pone el actor protagonista de la
tragedia.
Ahí
se ponía para torear José
Tomás. Por eso su toreo, al margen de sus formas hieráticas y ceremoniosas, al
margen de su técnica asombrosa
según los tomistas, inexistente y debida por completo al azar en opinión
de los incrédulos, era, como se dijo del de Manolete, un toreo trágico. La
sociedad actual pretende ignorar u ocultar la tragedia: por eso dije antes
que hoy está casi olvidada la virtud trágica por excelencia, que es la de
saber provocar a la vez la admiración y el miedo. La conocen, claro está,
todos los toreros, porque sobre ella descansa la verdad de su arte (y es por
eso, digámoslo de pasada, que últimamente ha ganado terreno la noción ñoñamente
correcta de que el toreo es un arte bárbaro); pero no son muchos los que la
practican, y menos todavía los que lo hacen a menudo. Decía Antonio Ordóñez
que para ser figura del toreo hay que estar dispuesto a morir cuatro
veces por temporada. José Tomás cuando toreaba, salía todas las tardes
con la disposición indiferente de abandono al destino de no salir vivo del
trance. Habría podido decir siempre (y dijo alguna vez) lo mismo que dijo
el jefe sioux Toro Sentado en la mañana de su propia muerte: - Hoy es un buen
día para morir -.
JOSÉ TOMÁS, El regreso de
un mito del toreo
Vuelve José Tomás cuando más falta hacía
en el toreo y además en la plaza donde más
se le necesitaba.
 En La Monumental de Barcelona, justo ahora
que estaban tan empeñados los separatistas
catalanes en cargarse los toros en la ciudad
donde hasta hace muy pocos años se
celebraban más espectáculos taurinos (en
cantidad y calidad) que en ningún otro
lugar. Y también el escenario donde la
Fiesta se vivía con rumbo y pasión, los
jueves y los domingos, hasta que llegó la
actual crisis taurina provocada, en cierta
forma, por el pasotismo de una empresa que
se convirtió en el caldo demagógico del que
bebieron los políticos antiespañoles.
Ahora, cuando más negro estaba el futuro y
donde el único que podía poner orden taurino
y recuperar la tranquilidad del futuro en la
capital mediterránea era José Tomás va y
anuncia la reaparición. En el momento justo
y encima en esa plaza, donde él protagonizó
algunos de los días más importantes de su
carrera. Por eso la noticia, así como suena,
es para tirar cohetes, pues mucho se ha
suspirado para que se oficializada.
Pero la vuelta de José Tomás ha prendido con
una fuerza tremenda en todos los sectores de
la afición, donde todo el mundo está
pendiente de los detalles del regreso, a
pesar de haber vuelto como se fue, a su
aire, sin comparecer ante los medios y de
manera peculiar y distinta, con un amigo
escritor en las tareas de apoderado.
Uno hasta suspira por esperar el 17 de
junio, fecha donde no cabe disculpa alguna
para viajar a Barcelona y asistir en directo
al que va a ser el acontecimiento más
importante de la temporada. Donde esa tarde,
el toreo va a ser el escaparate de toda
España y donde todos los que están
implicados en la fiesta deben aportar su
limpieza y entrega para devolver a la
Tauromaquia toda su verdad. También toda su
grandeza, ahora que la van a mirar con lupa,
pues detrás van a estar todos los ‘narbonas’
‘carod’... esperando un resbalón para hacer
leña y volver con su dañina palabrería.
Ni en la peor de las épocas vivió la Fiesta
una oportunidad de un calibre tan histórico
para reivindicarse como el gran espectáculo
de este país. Porque como José Tomás esté a
la altura de tantas expectativas como ha
levantado –que de volver es para
conseguirlo–, ya pueden correr los
separatistas que quieren cargarse la Fiesta
en Cataluña.
Por cierto, en esta polvareda de la vuelta
de José Tomás, otro que tiene en sus manos
pasar a la leyenda de la Fiesta como un
empresario de época es Teodoro García
Matilla, quien como devuelva al esplendor
perdido a Barcelona, el toreo le tiene que
levantar un monumento, además de nombrarlo
Hijo Adoptivo de la Ciudad Condal.
Porque ha conseguido también lo que todo el
mundo suspiraba, como era la vuelta de José
Tomás, que va a ser el termómetro que mida
cómo está realmente el toreo. Porque hacía
muchos años que no había una apuesta tan
grande y tantas ganas de que un torero
retirado volviera a la actividad.
Además, entre todos tenemos en la mano la
mejor oportunidad. Por eso, hay que
defenderse para no dejarla escapar y tejer
las redes más que a los antitaurinos (que
ahora van a quedar arrinconados en la
trinchera) a esos taurinos sin escrúpulos
que tienen tanta peligro e intentarán echar
el trasmallo para pescar en las aguas de la
Fiesta.
Por eso hay que estar prevenido de esa
gentuza que estará como loca por afeitar,
por masacrar al toro y por evitar que el
torero tenga la más mínima inquietud. Porque
ahí está el peligro que puede matar a la
gallina de los güevos de oro por el puto
egoísmo de llevarse unas pesetas más a casa.
Que ha sido lo que tanto daño le ha hecho al
toreo
cuando finalice la temporada, en Barcelona
habrá un balance exacto de cómo está esa
plaza. Y sobre todo de las posibilidades
reales de que continúe abierta. La vuelta de
José Tomás (que le debe haber quitado el
sueño a Carod y a Portabella) es la mejor
noticia taurina del año. Porque además, la
temporada 2005 parte con una baraja de
toreros como hacía años no se veía. O sino
apunten: El reaparecido José Tomás, luego
vienen Ponce, El Juli, Castella, El Cid,
Morante. Talavante, César Jiménez,
Cayetano...
Creo que de lujo, ¿no? Pues vamos a
defenderlo.
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José Tomás agota las
entradas en BCN y negocia volver por la Mercè
• Las 18.000 localidades para la
corrida del 17 de junio en la Monumental se venden en unas horas
• La esperada reaparición del
diestro madrileño reunirá a aficionados de Europa y América Latina
JUAN SOTO VIÑOLO / FERRAN IMEDIO
BARCELONA
Después de cuatro años retirado de los
ruedos, José Tomás llenará el aforo de la Monumental (18.000
localidades) el 17 de junio cuando reaparezca en la Monumental con
Finito de Córdoba y Cayetano. El último lleno de la plaza
barcelonesa se registró el 11 de agosto de 1985 en una corrida
turística con Álvaro Domecq, Juan Antonio Esplá, Morenito de Maracay
y Curro Cruz. Las entradas se vendieron en unas horas.
El consuelo para los aficionados es que esta no será la única
corrida del matador madrileño en Barcelona, ya que negocia cerrar la
temporada en la Monumental con motivo de las fiestas de la Mercè, a
finales de septiembre. La expectación ante la reaparición es grande.
Ayer se daba por hecha la asistencia de algunos miembros de la
familia real.
Ayer se pusieron a la venta las entradas disponibles en las
taquillas de la calle Muntaner, en la Monumental y cajeros de
Servicaixa, registrándose largas colas desde muy temprano. Como hace
unas semanas con el adiós de Lluís LLach se agotó el papel. Ya solo
quedan algunas andanadas de sol, las más económicas.
REFLOTAR LA FIESTA
La Empresa Funciones Taurinas, SA. (Antonio Matilla), que ha
arrendado la plaza a Pedro Balañá con la aspiración de reflotar la
fiesta en Barcelona, ha recibido desde el 2 de marzo 15.000
solicitudes de reserva de España, Europa y América Latina.
El carisma de José Tomás y su vinculación artística y sentimental a
la plaza de Barcelona han convertido su reaparición en una ceremonia
de afirmación de la tauromaquia y una respuesta firme a la crisis de
la fiesta en Catalunya, cuestionada por sectores antitaurinos y
políticos.
Fernando Sánchez, mecánico de 40 años que viajó desde Valladolid,
llegó a la taquilla de la Monumental a las cinco de la mañana de
ayer. Su hermana María Victoria, se personó en las taquillas de
Muntaner a las siete. El sacrificio de los hermanos se vio premiado
con 10 localidades.
Las taquillas de la plaza de toros Monumental y de Muntaner se
abrieron antes de las once de la mañana. Los teléfonos de ambos
establecimientos sonaban sin descanso y los taquilleros Miguel
Izquierdo y Juan Antonio Campos atendieron al público. "Lo siento,
caballero, --repetía Campos--. Las barreras de sombra están
agotadas". El precio de las localidades oscilaban de los 100 euros
(sombra) a los 24 euros (sol).
El público solo deseaba comprar entradas para José Tomás. Ninguno de
los carteles con El Juli, Enrique Ponce y Alejandro Talavante
despertaron el interés de los aficionados.
TORERO EN LA COLA
"Para esas corridas --decían--, hay tiempo". Aficionados,
abonados y profesionales, esperaban su turno. Albert, de 24 años,
llegó temprano desde el Montsià. El torero catalán Joan Tarré,
también acudió a comprar entradas para unos amigos. "Yo he sacado mi
abono para toda la temporada que constará de 11 corridas de toros".
José Luis Rascón corrió en moto entre las taquillas y los cajeros,
que se colapsaron. Solo María Dolores Polto compró cuatro
localidades para el 10 de junio (Serafín Marín, Matías Tejela y
Eduardo Gallo, toros de Juan Manuel Criado). Serán un regalo para su
padre que vendrá expresamente desde Uruguay.
El 'efecto José Tomás' arrasa frente
al nacionalismo antitaurino
La plaza de toros Monumental de
Barcelona registrará el próximo 17 de junio un lleno a reventar. La
reaparición en los ruedos del matador de toros José Tomás -el
denominado 'efecto José Tomás'- ha provocado una inusitada
expectación que hizo que las entradas que ayer mismo salieron a la
venta se agotaran a las pocas horas.
![]() En
un fenómeno sin precedentes, las localidades de los cuatro tendidos
que se despachaban a través del servicio Servicaixa en los cajeros
automáticos de la red de oficinas de la Caixa y en Internet, se
agotaron en poco más de una hora. Las colas ante las taquillas de la
empresa en la calle Muntaner, en pleno centro de Barcelona, también
fueron una tónica durante toda la mañana, y al mediodía tan solo
quedaban por vender algunas localidades de las últimas filas de
andanada.
Para esta corrida en la que José Tomás, el último
ídolo de la afición de Barcelona, volverá a las plazas en un festejo
que completan los diestros Finito de Córdoba y Cayetano, la nueva
empresa de la Monumental -la Casa Matilla- ha de hacer frente a
innumerables peticiones de localidades de todos los puntos de
España, de Francia y todos los países hispanoamericanos con
tradición taurina.
Ayer, un día gris y con fuerte lluvia, Barcelona
volvió por sus fueros taurinos. Los miles de aficionados que se
agolparon sobre las taquillas para no perderse lo que ya es de
antemano el acontecimiento de la temporada, contrastaban en su
ilusión con la oficialidad política de un Ayuntamiento que declaró
hace tres años a la capital catalana como 'ciudad antitaurina'.
Aquella acción contra la Fiesta, y la propia
Historia de Barcelona y Cataluña, consumaba un cerco del
nacionalismo catalán contra el espectáculo taurino y dejaba en
situación casi marginal a una afición que ha demostrado su afán de
supervivencia y que ayer confirmó que todavía tiene mucho que decir
sobre el futuro de la Fiesta en Cataluña.
La vuelta de José Tomás, enmarcada en una
programación de grandes acontecimientos, que comienza el próximo día
15 con un cartel en el que están anunciados El Juli, Manzanares y
Alejandro Talavante, ha sido la contestación más rotunda contra lo
que muchos aficionados consideran una hipocresía política. Como
afirmó el nuevo apoderado de José Tomás, el músico y escritor
catalán Salvador Boix, el 17 de junio a la Monumental van a acudir
muchos nacionalistas a la llamada de un torero que ya ha sido capaz
de abolir el título de 'ciudad antitaurina'.

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