INICIO PRINCIPAL

 

JOSÉ TOMÁS - LA POLÉMICA

 

La forja del rebelde José Tomás

Un recorrido por la vida del diestro, desde las novilladas a su apoteósica reaparición en Las Ventas

 

CARLOS ABELLA 07/06/2008

 

Para hablar con propiedad de José Tomás hay que remontarse a finales de los ochenta.

Con apenas doce años su abuelo Celestino se empeñaba en bajar los domingos a Las Ventas desde Galapagar para que su nieto presenciara corridas y novilladas. Para saber si el chiquillo tenía lo que hay que tener, el abuelo le llevó a un tentadero. Fue capaz de ponerse delante de una becerra. Con envidiable quietud y una gran facilidad para lancear a pies juntos.

 

Primer tercio

La ruta hacia la cumbre

 

Entonces aún le tiraba más el fútbol, y sobre todo su Atleti. Fue en casa de su familiar Victorino Martín cuando se atrevió a torear un toro cinqueño de la ganadería, vestido con una sencilla camisa a cuadros y de un valor tan puro como su concepto taurino.

Debutó en una novillada de la feria de Valdemorillo de 1991 en la que José Tomás deslumbró a los espectadores. Desde ese día y con muchas dificultades, su ruta hacia la cumbre tuvo un primer escalón marcado por la negativa familiar a que para torear tuviera que pagar, práctica tan frecuente como inmoral y sustentada en la poca ética de quienes se hacen llamar empresarios.

Más tarde le ofrecieron ir a México a curtirse como novillero, y, como acompañante, se puso un banderillero avezado y genial de nombre Antonio Corbacho, que iba a moldear al torero a su imagen y semejanza. Forjará a un rebelde, esculpirá la materia pétrea de todo un hombre en las plazas de México, que iba andando hasta los cercados, volvía a pie de los tentaderos y sabía lo qué es no tener ni para comer una quesadilla.

Fue en la bonita plaza de Aguascalientes donde un novillo mexicano le produjo el bautismo de sangre, pocas semanas antes de su debut en la plaza México. Regresó a

España para torear dos novilladas en Valencia y Barcelona. El 24 de septiembre de 1995 salió a hombros de Las Ventas. Para agradecer la generosidad de México, José Tomás aceptó el ofrecimiento de la Monumental y fue allí donde el 10 de diciembre de 1995 Jorge Gutiérrez le concedió el rango de matador de toros, en presencia de Manolo Mejía.

En 1996 sufrió, recién ascendido de categoría, la más grave cornada de su vida profesional: un toro de Begoña le partió la femoral en la plaza mexicana de Autlán de la

Grana. En la enfermería se vivieron momentos de intenso dramatismo. Recuperado, confirmó su alternativa en Las Ventas de mano de Ortega Cano y con Jesulín de testigo.

Primera temporada triunfal. Segunda temporada de ratificación de cuanto se preveía.

 

Se hizo hueco en el cartel con los mejores. Se sucedieron hasta 1999 los triunfos. En este último año, Ponce consiguió aliarse con el novel El Juli para juntos formar pareja y

parar el vendaval Tomás. Fue entonces cuando prescindió de sus apoderados y rechazó la oferta que el poder taurino por excelencia le formuló: los Hermanos Lozano

le ofrecían el oro y el moro pero José Tomás prefirió la independencia y la rebeldía para seguir su camino, sin plegarse a la conveniencia de los grandes.

Desde ese día, y pese a que José Tomás siguió cosechando clamorosos éxitos en plazas decisivas como Las Ventas de Madrid y La Maestranza de Sevilla, se inició tanto un

cierto declive en su ambición como cierta revisión de su concepto taurino. Y en septiembre de 2002, cuando en su ánimo habían pesado también las batallas y las

heridas de los despachos, José Tomás se retiró.

 

Segundo tercio

El silencio de un matador

 

Es su reencuentro con la vida. La amistad con intelectuales como Boadella, Arcadi Espada, Vicente Amigo o Joaquín Sabina forja una nueva persona y fragua un misterio.

Su soledad en la casa malagueña de Estepona se palia con el ejercicio del fútbol sala, del esparcimiento soleado, con el placer del anonimato y con la delicia de no ser quien es.

Son cinco años de muchos viajes a México -como Manolete- para encontrar allí el sentido de la amistad, la lejanía del mezquino ambiente taurino español, y el placer de

compartir con su amor un nuevo hogar en el campo cercano a Aguascalientes.

Pasan los años y en su ausencia se consolida el conservadurismo en el negocio, se hace políticamente correcto el poderío sin clase, el pellizco sin valor, la casta sin arte, y las empresas gozan de aquellos beneficios atípicos surgidos de los derechos de televisión administrados con sigilo.

 

Tércer tercio

La victoria comprometida

 

Tomás anuncia su regreso en la primavera de 2007, apoderado por un periodista y músico, y para acreditar su compromiso con la sociedad, con la fiesta amenazada,

decide hacerlo en la Monumental de Barcelona, víctima propiciatoria de la lenta agonía del toreo en Cataluña.

José Tomás reaparece en Barcelona el 17 de junio de 2007 y lo hace para devolver al toreo unos principios de calidad y verdad frente a cantidad y mixtificación. El clamor

unificó a partidarios y a simples espectadores y José Tomás tomó una bandera. Asumió el eterno compromiso de los valientes y los privilegiados. Y como era de esperar desde ese día tuvo enfrente a los suyos. Empresarios, periodistas y ciertos compañeros de la mediocridad se dedicaron a difundir mentiras, a socavar su prestigio taurino y social, a tildarle de todo con tal de que su pujanza, pureza y verdad no arrasara a sus mediocres clientes, acampados en las trincheras del acuerdo y la mesa compartida.

Fueron sólo dieciséis corridas de toros, bautizadas burlonamente en los medios como la tournée como si de una vedette se tratara. Y José Tomás arrasó, devolvió la emoción a los ruedos, la sensación de riesgo perdida, la trascendencia de una generosidad corporal sólo al alcance de los de valor auténtico. Decidió regresar sin acceder a hablar con los medios y de nuevo a impedir que con su sangre y sus cicatrices se lucraran los mercaderes del templo.

En 2008 el objetivo era conquistar Madrid para la causa del sincero entusiasmo, devolver a los aficionados el placer de viajar detrás de un torero y a quienes se habían

alejado de las plazas hartos de tanta figura de la geometría euclidiana y de la regla y el cartabón -eso sí, a prudente distancia del toro para que éste no tuviera la ocurrencia de pasar cerca de la taleguilla del artista-.  Y así sedujo a las plazas de Castellón y Valencia en febrero y marzo, a Jerez, Granada y Córdoba en mayo, y por fin José Tomás reconquistó el Madrid de su infancia. El jueves, 5 de junio de 2008, devolvió a la afición la unanimidad perdida en torno a la verdad. Y el próximo día 15, otra vez en Las Ventas, el clamor será de nuevo la esperanza de que el toreo ha encontrado un valedor ante tanto incrédulo, un auténtico creador capaz de comprometerse con su misma entraña y un hombre sencillo, ajeno a la hoguera de la vanidad, que hoy disfruta de su bien ganada soledad en las finas arenas de la playa.

FUENTE: EL PAÍS

 

OTROS ENLACES:

 

 

Personal

 

 

José Tomás, bajo la lupa de los maestros

De Joselito a El Viti y de Antoñete a Camino, viejas figuras de la tauromaquia alaban y critican al diestro.

 

QUINO PETIT - Madrid - 23/07/2008

 

"Vendo dos bolsas de pipas Facundo y regalo dos entradas para José Tomás el día 23-7- 2008 en  Santander. En sombra, tendido 2, filas 6 y 7, ambas número 1. 1.200 euros, negociables por unidad. Entrega en mano". La transcripción del reclamo en la Red es literal. Otro señor que anuncia algo parecido en segundamano.es -dos bolígrafos en lugar de bolsas de pipas- advertía por teléfono el viernes pasado: "Si no se da prisa, el lunes o el martes la reventa andará por 1.000 euros cada entrada". Hoy es el día. Plaza de toros de Santander. José Tomás vuelve a la arena. Nuevo enfrentamiento con dos morlacos de Victoriano del Río, la misma ganadería de la tarde del 5 de junio de 2008. La de las cuatro orejas en Las Ventas.  Han pasado 36 años sin que ocurra algo semejante. Se vuelve a hablar de toros en España. Se especula con cachés entre los 250.000 y los 400.000 euros. "Son exactamente eso: puras especulaciones", apunta su apoderado, Salvador Boix. Se barajan reventas rondando los 2.000, 3.000 euros. El culpable: un señor de Galapagar que pronto cumplirá 33 años y llena páginas enteras de periódicos y minutos de telediarios. No quiere que le vean torear por televisión. Las 24.000 personas que abarrotaron la plaza madrileña, rebosantes de euforia, dijeron que habían contemplado cosas de otra galaxia. Las crónicas de la tarde narraron el clímax del toreo.

Diez días después, el 15 de junio, cambian las tornas. Corta tres orejas en la misma plaza, pero por la vía de no dar un paso atrás, de no concederse ventaja alguna ante el animal. El valor desmedido se impone al temple. Arrimones espeluznantes.

Tres cogidas. Llega la cornada que le ha mantenido apartado hasta hoy. Más páginas, más telediarios.

La afición se divide. Unos celebran al héroe; otros repudian al temerario. Los antitaurinos recrudecen sus críticas ante el protagonismo que recuperan las corridas de toros. ¿Qué hace José Tomás para provocar sentimientos tan extremos? Ocho grandes maestros del toreo han reflexionado para EL PAÍS sobre uno de los últimos mesías de los ruedos.

PERSONALIDAD

Es la palabra más repetida por los diestros retirados que han accedido a hablar de José Tomás: personalidad.

A Santiago Martín le llamaban Su Majestad, El Viti. Príncipe de los ruedos. Rey de Las Ventas. El hombre que más veces ha abierto su puerta grande, 14 como matador y dos como novillero. Seriedad salmantina. Setenta años, 18 de ellos como solemne figura entre la década de los sesenta y setenta. "No es fácil analizar a un torero", concede desde su retiro en Salamanca. "La personalidad influye de manera directa. Es indudable que su reaparición ha sido positiva para el toreo. Ahora bien, ha irrumpido

en un contexto social que le ha sido muy favorable. Llega con gran éxito, un éxito que estaba anunciado. Sin hacer el paseíllo ya estaba triunfando. Su virtud ha sido hacer honor a lo que pensábamos que tenía que ser su regreso. No es el cien por cien del Tomás que conocimos, pero ha respondido a la medida de las expectativas creadas".  Quizá la expectación pueda resumirse en 16 horas de cola registradas a mediados de julio en las taquillas de la plaza de toros de Santander para conseguir una entrada para la corrida de hoy.

José Miguel Arroyo, Joselito (Madrid, 1 de mayo de 1969), compartió cartel con José Tomás en 90 ocasiones. Oportunidades no le faltaron de presenciar su conexión con los tendidos. Ocupado hoy en sus labores como ganadero, no se plantea coincidir de nuevo con él en un patio de cuadrillas. "No anda en mi mente volver a torear. Quién sabe si dentro de 15 días, 15 años o 15 siglos... Pero sí que viví muchas cosas a su lado.

Recuerdo una tarde en Linares con un toro de Salvador Domecq, al que di varios capotazos. Pensé que yo nunca podría sacar nada de él. José le pegó tres o cuatro estatuarios y el toro se le rindió. Aquello me emocionó mucho. Tiene una personalidad muy acusada. Tiene arrojo. Sus cites son sentidos. Ha rizado el rizo. Belmonte ya empezó quedándose quieto, Manolete acortó distancias, Ojeda más todavía... Y José Tomás ha llegado para aunar la quietud con la estética".

TEMPLE

Quietud y estética. Valor y temple. Marca de la casa desde su alternativa en México, en diciembre de 1995.

Antonio Chenel Albaladejo, Antoñete (Madrid, 24 de junio de 1932), toneladas de temple y hondura en la muleta, mano derecha del periodista Manolo Molés en las retransmisiones taurinas de Digital +, contempló muchas tardes de los primeros y desde muy pronto gloriosos años del matador. "Hay dos Tomás. Uno torea limpio, como los ángeles. Con la mano por bajo, da el pecho a los toros y da gusto verle. Pero está el otro, el de las trincheras, el de tocan arrebato, el que atropella a la razón. No me

gusta ver a un torero al que cogen dos o tres veces por tarde". Para Diego Puerta, de 67 años, ilustre maestro de la escuela sevillana reciclado como ganadero, esa doble virtud es precisamente la que arrebata. "No se parece a nadie.  Tiene mucha casta, pero también esa mano izquierda, cómo espera al toro y lo lleva...  Es muy fuerte al natural, tiene mucha personalidad. En cierto sentido recuerda a los

toreros de antes. En nuestra época, los toros se movían más y se revolvían mucho.  Había que aguantar siete u ocho arrimones cada tarde". Que se lo digan a Puerta, con medio centenar de cornadas en el cuerpo.  "Es que el toreo no es una graciosa huida, sino la entrega", tercia Palomo Linares desde Santo Domingo. A sus 61 años, el jienense que llegó a Madrid como maletilla y se convirtió en una figura del último cuarto del siglo XX, dedica hoy la mayor parte de su tiempo a la pintura y a sus partidas de golf. "La forma que tiene José Tomás de concebir el toreo es la que tiene que ser. Está totalmente dentro de los cánones. Su personalidad, su manera de colocarse frente al animal, de no defraudar a sus partidarios... Eso es muy duro de asumir. Porque, no nos engañemos, la gente va a ver eso en la plaza, va a ver cómo se queda en el sitio".

RIESGO

Nunca un paso atrás. José Tomás tiene una máxima: "Un torero debe estar dispuesto a jugarse la vida 12 tardes al año". Gregorio Sánchez, el maestro de Santa Olalla (Toledo) y director técnico de la

Escuela de Tauromaquia de Madrid, reflexiona a sus 78 años: "Tomás no sabe aliviarse, sólo quedarse quieto. No es que le falte técnica, es que se queda clavao. Pero claro, cuando el toro embiste mal, hay que aliviarse. Es muy triste salir en camilla de la plaza tantas veces. No es normal que cuando uno lo tiene todo, juventud, cariño y dinero, se arrime como lo hace él. Salir todos los días a dejarte coger, no sé, me parece de locos.  Yo no sé lo que quiere, me gustaría saberlo, conocer qué pasa por su cabeza. Ya tiene todo lo que puede soñar un torero".

A sus 67 años, Paco Camino, El Niño Sabio de Camas (Sevilla), padre del matador Rafi Camino y ganadero de reses bravas, sintetiza esa forma tan personal de asumir el destino de quienes visten el traje de luces: "A los toreros les cogen los toros, no sé si la gente lo sabe pero es así. Y cuando se está de verdad en la plaza, más todavía. Lo raro es que haya toreros que terminan la temporada sin pasar un solo día en la cama". Para Camino no hay piedad. Ni falta de técnica en el hecho de recibir palizas en el ruedo. "La técnica, la técnica... Ni yo sé qué es la técnica. El tío se arrima y ya está. Y esto no es nuevo, siempre lo ha hecho. Lo que pasa es que es más responsable que los demás y se pasa al toro más cerca que el resto. Eso le distingue. Su toreo no está modernizado. Y tiene unas cualidades innatas para hacer lo que hace".   Joselito añade: "¿Que si le cogen mucho los toros? El toro está para cogerte siempre, en

cada embestida. Pero José Tomás no rectifica cuando los demás sí lo hacemos".

EL TENDIDO

Y el público enloquece con la quietud de su figura. Rey indiscutible de Las Ventas en 1997, 1998 y 1999, la leyenda se expande a base de conquistar otras plazas de primera, como Sevilla o Pamplona. Cada vez más silencios, más negativas a torear en directo para la televisión. Más misterio. En 2002 se retira. Sólo él sabe por qué. Su vuelta cinco años más tarde revoluciona el panorama taurino. "Ha venido en un momento muy bueno para la fiesta", reconoce Antoñete. "Estaba un poco dormida y su reaparición del año pasado en Barcelona, centro nacional del antitaurinismo, fue un hecho destacable.    Hacía falta un revulsivo. Ahora bien, le puedo reprochar un poquito que no vaya a las grandes ferias. Que no compita con todos. Ha venido a Madrid este año muy cómodo.  Ha elegido toros y compañeros. En la historia del toreo siempre ha habido encontronazos entre las figuras. Y él debería cumplir con esa regla".

El año pasado anunció su vuelta y enseguida se convirtió en objeto de deseo mediático. 

Para El Viti, el regreso de José Tomás a los ruedos ha suscitado una atención verdaderamente desorbitada: "Él tiene mucho de real, pero ciertos colectivos, medios de comunicación incluidos, se han salido del ruedo, como solemos decir. La euforia  nunca ha sido positiva en el mundo del toro. Los toros son una cosa real, dura, de  verdad. Y la pasión se ha desbordado. Yo no soy capaz de valorarle más que a El Cid, Ponce, Manzanares hijo, Perera... Pero hay mucha gente que se está acostumbrando a ver un solo tipo de torero. Y el público se deja llevar por los que informan con euforia, por la forma de sentir colectiva a la hora de retratarse en las taquillas. Ha salido un fenómeno epidémico, de epidemia, torerista. Creen y tienen fe en él. Pero un solo torero

no puede ser epílogo de nada. No hay nadie único. El único es el toro, que nos permite

hacer lo que hacemos".

SU ÉPOCA

¿Hay, por tanto, exceso de triunfalismo o José Tomás será recordado como el torero de su época? "Marcará una época, desde luego: la de principios del siglo XXI", asegura Gregorio Sánchez, director técnico de la Escuela de Tauromaquia de Madrid. "De hecho, no creo que vuelva a existir un torero como él en todo el siglo XXI. Se le recordará como se recuerda hoy a Manolete. Ojalá salieran más como él. Pero es difícil.   A los jovencitos los veo cagaos a casi todos. Estamos en una época que no sé yo.  Cuando oigo lo de la crisis... ¡Crisis había cuando yo era torero, que te tenías que arrimar pa comer!".

Añorado por los aficionados de Las Ventas, Curro Vázquez (Linares, 1 de mayo de 1952), hoy apoderado de Cayetano Rivera, templa la pasión: "Ha marcado algo de época, de eso no cabe duda. Hay que resaltar la manera que ha tenido de arrasar en las taquillas. Y de no defraudar. También es cierto que sus temporadas no son de 60 o 70 corridas al año. Pero, bueno, hay toreros excelentes que se han vestido de luces 20 días al año".

Camino, el Niño Sabio de Camas, no alberga ninguna duda sobre si existe hoy otro matador que dejará la misma huella: "Es el torero de esta época. Se pone en un sitio donde no nos poníamos ni nosotros. Ese valor, esa cabeza fría no la he tenido yo. Ni muchos de mis tiempos. Mi valor era caliente. Y pasaba mucho miedo".

Sólo José Tomás sabe cómo estará enfrentándose a sus miedos durante las horas previas a la corrida de esta tarde. Obtener alguna declaración suya es misión imposible.  A cambio, su apoderado, Salvador Boix, concede: "La presión que tiene es la misma que la de antes de pasar por Madrid. Ha habido cierta descompresión en el periodo de recuperación de la cornada, pero desde hace 15 o 20 días ha entrenado intensamente en Andalucía y Salamanca con toros y becerras". Cabe preguntarse qué pensará él de todo el revuelo que genera a su alrededor. Boix responde: "Lo vive con cierta distancia. Hay cosas que se hacen con profesionalidad, pero también se han dicho barbaridades.

Algunos han frivolizado con algo que no es más que sus ganas de corresponder".

Quizá fuera el rostro del deber cumplido el que lucía aquel hombre delgado a quien llevaban a hombros el pasado 5 de junio tras cortar cuatro orejas en Las Ventas. Acaso el semblante de alguien que simplemente ha conseguido lo que quería: triunfar sin renunciar a sus principios. Sólo él lo sabe. Y se lo calla. Ha decidido hablar exclusivamente en la arena, enfrentándose a las bestias. Como hará hoy en Santander, interpretando de nuevo ese personalísimo, extraño y silencioso diálogo con la muerte.

FUENTE: EL PAÍS

 


INICIO CREADORES CULTURA DEFENSA TORO DICCIONARIO EL TORO ENCIERROS .... IMÁGENES LA FIESTA TOREROS G.L.U. ENLACES COMENTARIOS DESCARGAS VIDEOS

C/Virgen de Lourdes, 36. Posterior - 28027 MADRID

Teléfonos 91 403 49 47 - 653 83 22 02 - Fax 91 404 23 48

e-mail: oficina@ganaderoslidia.com

G.L.U. Copyleft 2.005

Diseño y Edición - Webmaster:  Reyes Aguirre