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PABLO HERMOSO DE MENDOZA EN JURIQUILLA

ENLACE CON LA GANADERÍA 'HERMOSO DE MENDOZA'

Rejoneo, arte de torear a caballo, que tiene su origen en las prácticas caballerescas del siglo XVI, más que en la suerte de la lanzada a caballo, en el empleo del garrochón, un tipo de rejón usado por los nobles en los siglos XVI y XVII.

El primer caballero cuya fama ha llegado a nuestros días fue don Pero Ponce de León, que alanceaba toros en la corte del emperador Carlos V. La progresiva sustitución de las gestas caballerescas por el toreo a pie, junto con la muy posterior prohibición real decretada en 1875, llevaron a su desaparición en España, conservándose la tradición en Portugal —donde continúa siendo preeminente, pese al precepto que impide matar los toros— donde se desarrollaron algunas de las suertes y aparecieron las primeras normas escritas o tauromaquias.

En España el toreo a caballo quedó restringido a las prácticas camperas, de las que nunca ha desaparecido, y del que más tarde ha adoptado la vestimenta del caballero y los arreos de las monturas. No fue hasta la denominada edad de oro del toreo, en la década de 1920, cuando algunos jinetes españoles importaron a su hacer algunas de las modas portuguesas, en particular don Antonio Cañero —un capitán de Caballería, perteneciente a una familia de gran tradición ecuestre— que, por primera vez en 1921, en el transcurso de una corrida, efectúo una lidia a caballo a imagen y semejanza de la protagonizada por matadores, es decir, dividida en tres tercios —rejones de castigo, banderillas y rejón de muerte—, aunque este último fue sustituido a veces por la muleta y el estoque.

El propio Juan Belmonte, antes de su retirada al campo y, desde entonces en los ruedos fue un completísimo rejoneador. Así lo demostró, por ejemplo, en la plaza de Las Ventas de Madrid, el día de la confirmación de alternativa de Manuel Rodríguez Manolete y de su propio hijo Juan Belmonte Campoy. Surgen, a partir de entonces, algunos de los nombres históricos del rejoneo: los portugueses João Nuncio y Simão de Veiga y los españoles El Algabeño y Alfonso Reyes.

Pero no es hasta concluida la Guerra Civil española, con la aparición de Álvaro Domecq Díez, que el rejoneo alcanza su primera perfección técnica y artística, en la que le siguen, entre otros, y destacadamente, el duque de Pinohermoso. Álvaro Domecq, en primer lugar, doma con gran esmero, rigor y elegancia sus caballos, corre los toros desde su salida de chiqueros, los pone en suerte para su castigo con los rejones correspondientes, banderillea de frente, a una y a dos manos, cuarteando al toro con el caballo —que es el que "torea"— y, por último, siempre que puede ejecuta la suerte suprema desde la montura. Es en esta misma época —que coincide con la de Manuel Rodríguez Manolete y las primeras acusaciones de ventajas con los toros—cuando deja de toreárseles, como hiciera don Antonio Cañero, en puntas, y se empieza a cercenarles los pitones, como medio de protección de los que son ya charrísimos equinos.

Mediada la década de 1940 aparecen las primeras señoritas rejoneadoras, la más famosa de las cuales fue Conchita Cintrón y surge la que ha sido segunda gran figura del toreo a caballo en la época moderna Ángel Peralta, seguramente el más imaginativo creador de suertes a caballo, la más famosa de todas, la de 'las tres rosas', que consistía en prender en el lomo del toro tres banderillas cortas, adornadas con una rosa de papel, de una en una, girando el caballo en torno al cornúpeta. Su magisterio llega hasta la década de 1970, en la que comparecen en los carteles personalidades tan distintas y significativas como su hermano Rafael Peralta, Manuel Vidrié —que se distinguió por torear, casi siempre, toros sin afeitar—, Fermín Bohórquez y sobre todos Alvarito Domecq, que ha sido considerado el mejor rejoneador de todos los tiempos, hasta la aparición de Pablo Hermoso de Mendoza.

De Portugal llegó otra gran figura, José Samuel Lupi. La década de 1980 la ocupan dos caballeros, portugués el uno, João Moura, español el otro, Javier Buendía. En la década de 1990, junto a los hijos de los que han sido grandes en el pasado —así, Luís y Antonio Domecq y Fermín Bohórquez hijo— han competido otros, de valía semejante, como Morenito de Maracay, el sobresaliente y ya fallecido Ginés Cartagena y López Hermoso.

Pablo Hermoso de Mendoza nació en Estella, Navarra, el 11 de abril de 1966. Antes que al rejoneo, orientó su actividad a la hípica y al fundirla con su afición por los toros dio como resultado el que es ahora mismo el mejor rejoneador del escalafón.

Se presenta en Pamplona el 12 de octubre de 1985 y toma la alternativa el 18 de agosto de 1989 en Tafalla con Manuel Vidrié y en presencia de Curro Bedoya y Antonio Correas. El toro perteneció a la ganadería de Cesar Moreno.

Se presenta en Madrid el 20 de mayo de 1995 para completar un cartel en el que están presentes Curro Bedoya, Luis Miguel Arranz y Ginés Cartagena.

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