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HABLANDO CON D. JESÚS GÁLVEZ
por D. Manuel Baena
Cirujano Jefe de la Enfermería de la Plaza de Toros en San Sebastián de los
Reyes.
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03/09/1972 Antonio Bienvenida, paseando
dos orejas que había cortado al toro que le
hirió en la axila. |
Hemos estado con
este médico eminente y nuestra conversación, ha durado más de dos horas. Vamos a
ver si somos capaces de resumir bien, algo de las muchas cosas que nos ha
contado respondiendo a nuestras preguntas.
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Han pasado 38 años. Al principio,
la dotación de la enfermería era elemental, con los medios elementales que
había en aquel tiempo. Hoy disponemos de unas instalaciones modélicas. La
Empresa de la Plaza, no ha escatimado medios y nos ha dado libertad para
tener lo mejor en equipos quirúrgicos, actualizándolos siempre. Ahora mismo
estamos ultimando una adquisición superior a 20 millones de las antiguas
pesetas de una mesa quirúrgica muy avanzada, dotada de equipo de anestesia,
toda clase de controles cardiovasculares y respiratorios por un complejo
sistema eléctrico. Tiene además un sistema de aspiración total y todo este
equipo es de la más avanzada tecnología, siendo un conjunto, de lo más
moderno y útil a que se puede aspirar en cirugía. Disponemos además de una
UVI completamente equipada. El equipo médico, lo formamos siete
especialistas; cirujano, traumatólogo, cardiólogo, dos internistas, dos
anestesistas intensivistas y un ATS.
En un encierro fue cogido un corredor en el lado opuesto de la plaza donde está
la enfermería. Nosotros estábamos en el burladero de la barrera donde nos
corresponde y lo vimos. El herido se levantó y corriendo cruzó la plaza hacía
nosotros. Llevaba un desgarro, que le abría el carrillo desde la comisura de los
labios hasta la oreja. Llego, fuimos por el, y al ver a los médicos, nos dijo.
Procuren curarme bien esto de la cara para que no me deje huella o llamen a un
buen especialista, porque soy bailarín y tengo que cuidar mi aspecto. Al
inspeccionarlo en la enfermería, vimos sangre en el pecho y se le hizo una
exploración, resultando que tenía una herida que le había interesado el pulmón y
con desgarros en el pericardio.
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Otra vez, un novillero, que se
apodaba El Garbancito, sufrió una voltereta que le causo una luxación
cervical, entró en la enfermería con parada cardiorrespiratoria. Todos
creíamos que no tendría salvación. Le hicimos una tracción par reducir la
luxación y estuvimos con el. Se salvó. No sabemos como, estábamos
convencidos que no era posible, pero lo fue, al cabo de un mes, empezó la
rehabilitación.
También hemos atendido alguna cornada a rejoneadores y rejoneadoras.
Hace años a Julián López (padre de El Juli), allá por los años 69 o 70 le
atendimos de una herida con desprendimiento del globo ocular que estaba
totalmente separado. Lo sujetamos y le mandamos al Instituto Oftalmológico,
donde tuvieron que eliminarlo.
La cogida mas grave, fue seguramente la de El Bala al que tuvimos que atender
al límite de nuestras fuerzas, nuestro conocimiento y capacidad para conseguir
salvarle la vida, aunque perdió una pierna.
La herida más aparatosa fue, seguramente, la de un corredor en un encierro, que
al recogerlo del suelo, tenía todos los intestinos fuera del cuerpo. En la mesa
de operaciones no le encontramos ninguna herida, le repusimos el paquete
intestinal y diez días después hacía una vida normal.
Los tratamientos posteriores.
La actitud de los toreros.
Reacciones que conoce y cual es su opinión sobre esto.
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Cuando a los toreros y otros
afectados se les cura y a veces tenemos que intervenirlos en situaciones
extremas, pasan a depender clínicamente de la Seguridad Social, donde se
sigue el proceso de tratamientos, curas o rehabilitación que necesitan y
estamos seguros que lo hacen muy bien, desde el punto de vista médico. Los
toreros, cuando salen de la enfermería se olvidan del trance por el que han
pasado y por supuesto del equipo médico. Esto es absolutamente lógico y
natural, yo lo comparo con los que tienen un accidente en carretera, en
cualquier punto de un mapa, lo normal es que recuerden como anécdota el
hecho, pero no los que le sacaron del cocho ni los médicos que le
atendieron. Quizá cuando existía el sanatorio de toreros, esto era como una
prolongación de la enfermería y allí seguían sus convalecencias y
curaciones, siempre con los mismos médicos, que eran sus médicos y en este
sitio, se fortalecían los vínculos de unión de una profesión de tanto riesgo
en un edificio suyo donde seguían siempre sus curaciones los que lo
necesitaban y sus compañeros les visitaban.
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En el momento del percance, no.
La tensión emocional a que esta sometido el torero en ese momento, produce
una fuerte descarga de adrenalina que supone una especie de anestesia entre
el hecho y la realidad. Cuando el torero entra en la enfermería y se siente
mas tranquilo empieza a sentir el dolor.
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Hemos escuchado con enorme interés,
las explicaciones y comentarios de este cirujano, que lleva 38 años salvando
vidas y resolviendo esos problemas tan difíciles, que se presentan en los
accidentes del toreo. Hablando tanto, hemos tocado muchos temas de la Fiesta
de Toros y de su espectáculo. Los problemas y aspectos muy diversos de su
desarrollo y nos damos cuenta de que hoy este eminente cirujano, es también
un eminente aficionado.
Le preguntamos, que es lo que mas le compensa de esta actividad, lo económico,
lo humano o lo social.
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Casi no lo piensa y nos responde
que – El saber que su trabajo, le ha salido bien y la satisfacción de
comprobar, como los que han pasado por situaciones , a veces tan extremas y
en las que tuve que intervenir, vuelven a una vida normal ,e incluso a
ejercer de nuevo tan difícil profesión
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Uno de los muchos comentarios que
nos hace, es que – Actualmente en toda la carrera de medicina, no hay ni un
contenido parcial, ni ninguna asignatura que explique lo que es la cirugía
taurina y los dificilísimos problemas que este tipo de especialidad plantea en
la realidad. Tiene muchos documentos gráficos, películas, fotografías, DVD y
muchas mas cosas. Nos lo ofrece todo y cogemos solo unas fotos como testimonio
muestral, que adjuntamos.
Estos datos, como
todas las cosas que nos ha contado, nos impresionan, Estas cosas forman parte
de la Fiesta y no se saben siempre, pero están ahí y soportan desde su
anonimato la grandeza que contienen.
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