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Pretendemos, aquí, poner voz a las personas que han escrito de toros
y sobre toros, y acallar así las ignorantes voces de los antitaurinos
que achacan a los defensores del arte esa incultura que es patrimonio
exclusivo suyo.
Cuando aquella fatídica noche de 1936 el poeta fue asesinado,
le acompañaba en el último viaje un banderillero que también encontró
la muerte abatido por los fusiles fascistas. Pocos meses antes, Federico
García Lorca nos había dejado dicho que "la
fiesta de toros es la más culta que hay hoy en el mundo".
Previamente dijo: "El toreo es, probablemente,
la riqueza poética y vital mayor de España".
Para rematar la faena, por si alguien piensa todavía que la fiesta de
toros es asimilable a una tradición de incultos, veamos que pensó de
ella el Profesor Tierno Galván, mejor dicho como razonó filosóficamente
sobre la fiesta. En un singular libro titulado: "Los toros acontecimiento
nacional", nos dejo dicho:
"Los toros son el acontecimiento que más ha
educado social, e incluso políticamente, al pueblo español".
Y de nosotros los aficionados ¿qué dijo?. Escuchen con interés. Siéntanse
orgullosos, de pocos espectadores se ha escrito algo tan bello:
"(...) el espectador de los toros se está continuamente
ejercitando en la apreciación de lo bueno y de lo malo, de lo justo
y de lo injusto, de lo bello y de lo feo. El que va a los toros es exactamente
lo contrario de aquel aficionado a los espectáculos, de quien dice Platón
que no tolera que le hablen de la belleza en sí, de la justicia en sí
y de otras cosas semejantes. El espectador de los toros no es un mero,
un simple aficionado a lo espectacular, ni tampoco exclusivamente un
entusiasta de la exaltación embriagadora, es, mejor que todo esto un
amante del conjunto del cual, en cuanto acontecimiento, es parte necesaria".
Curiosamente, todos los escritores españoles que han sido o son algo
se han asomado al balcón de la Tauromaquia, a continuación citamos a
los más relevantes.
Tengo que empezar con nuestro Alberti, como no nombrarlo aquí, y como
no ligarlo a "Joselito". Del torero admiraba el poeta:
"aquella seguridad y gracia juguetona, aquel
burlarse suyo de la muerte, únicos en la historia del toreo".
Perdonen, ahora, la retahíla, pero quiero que sea así, que no queden
dudas; los nuestros son los cabales, "los imprescindibles", que diría
Bertold Brecht: Góngora, Quevedo, Nicolas Fernández de Moratin, los
mencionados Lorca y Alberti, Vicente Aleixandre, Miguel Hernández, Antonio
y Manuel Machado, Gerardo Diego, Chaves Nogales, Ortega y Gasset, Ramón
Pérez de Ayala, Salvador de Madariaga, Américo Castro, José Bergamín,
Camilo José Cela, y tantos otros.
Por cierto, creo que hemos valorado poco las palabras de D. Ramón Pérez
de Ayala sobre los toros, me gustaría recordarlas, nos dice:
"No. Nunca... los toros no pueden morir. Moriría
España". Esa identificación es enormemente interesante, y
de una candente actualidad. Algunos nacionalismos extremos que soportamos
parece que han llegado a esa misma conclusión, ¿o no es el ataque a
la Fiesta en Cataluña, en parte, un ataque a la idea de España como
nación? Eliminada la Fiesta de Cataluña, es mucho más fácil decir que
no somos españoles. Por terminar con D. Ramón Pérez de Ayala, me gustaría
citar la idea que plasma cuando le preguntaron si los toros es símbolo
de incultura, él respondió: "¡Tonterías! Si
los toros no se universalizan más es porque no es posible. Porque no
tienen en todos los países la posibilidad de tener nuestras ganaderías.
Los toros son un arte y un drama".
Recordemos, también, las palabras de Salvador de Madariaga, nos dejo
dicho de la corrida: "Participa de casi todas
las artes. Fundamentalmente es un drama: el hombre esta en constante
peligro, y el toro, destinado a la muerte.
Este hecho le da una especial tensión. A este
aspecto dramático se unen las demás artes. Una corrida es una pintura
de una belleza impar, en la que juegan papel decisivo el color y la
luz cambiante. A la vez, es una obra maestra del arte escultórico y
en ella son decisivos elementos del ballet, porque es una síntesis de
color y movimiento. Y no cabe imaginar corrida de toros sin música.".
El caso de don Américo Castro, es singular. Una vez abandonada una forma
cuantitativa de hacer historia de corte demográfico o económico, recaló
en un sentido problemático de la historia, no sólo el dato demográfico
es analizable.
En ese momento, es cuando entiende la corrida de toros como la
"morada vital hispánica". Para él
la tauromaquia es "espectáculo nacional y símbolo
del vivir como riesgo absoluto frente a un destino amenazador, sólo
conjurable mediante heroicas destrezas (...), un rito solemne en el
que autentico hispano, sin saberlo, rinde culto a la esencia de su forma
de vida".
También se acercaron y quedaron prendados del drama taurino una gran
parte de la generación del 27 (auspiciada por el torero y dramaturgo
Ignacio Sánchez Mejias). De ellos, unos de los más importantes en cuanto
al tratamiento que lleva a cabo en su obra de la temática taurina es
José Bergamín, como nos dice Andrés Amorós "cualquier consideración
intelectual de la Fiesta tendrá que tener muy en cuenta sus libros.
(...). Entrelaza en los mismos las referencias a Lope, Kierkegaard,
Sartre, Landsberg, Bergson,
etc.".
Dijo Bergamín:
"En el toreo se afirman, físicamente, todos
los valores estéticos del cuerpo humano (figura, agilidad, destreza,
gracia, etc.), y, metafísicamente, todas las cualidades que pudiéramos
llamar deportivas de la inteligencia (rápida concepción o abstracción
sensible para relacionar). Es un doble ejercicio físico y metafísico
de integración espiritual, en que se valora el significado de lo humano
heroicamente o puramente: en cuerpo y alma, aparentemente inmortal."
Los que equiparan los toros, con cierto desprecio, a un espectáculo
tradicional, castizo o costumbrista, deberían reflexionar ante la agudeza
de Bergamín, que dejó escrito:
"No hay nada menos castizamente español que
la lidia de un toro en la plaza cuando es ejecutada perfectamente...
El toreo no es español, es interplanetario."
De Bergamín, de su libro La Música callada del toreo dedicado al genial
Rafael de Paula me parece deslumbrante el párrafo siguiente:
"Decía el filósofo Bergson que la precisión
del pensamiento la inventaron los griegos. Los andaluces, al inventar
el toreo, inventaron, o añadieron, al pensamiento, una especie de voluptuosidad
de la precisión que es el toreo mismo. Sobre todo al ceñirse a ella
en la suerte, en el recorte y en el galleo."
Finalicemos esta semblanza de los escritores e intelectuales más clásicos
con Camilo José Cela, nuestro premio Nobel de Literatura, él, que dijo
cuando La Coruña recientemente recuperó su plaza de toros, que por fin
la ciudad se incorporaba de nuevo a la verdadera cultura. Éste D. Camilo
nos ha dejado una interesante obra de literatura taurina, pero no quiero
entresacar de la misma ideas o argumentos sesudos sobre la Tauromaquia.
De Cela, aquí, me gustaría dejar constancia de su actividad torera,
no hay mejor argumento para la reflexión. De hecho recoge Amorós que
cuando se busca en las biografías autorizadas de Cela, aparece su condición
de torero. Así, en la nota de Quién es quién en las letras españolas
se dice de Cela: "Periodista, poeta, torero, pintor...".
Pero en la literatura y ensayística actual también está presente la
Tauromaquia, a modo de ejemplo de autores cercanos a la misma, podemos
citar: a Fernando Sánchez Dragó, a Antonio Gala, al catedrático Andrés
Amoros, al profesor de psiquiatría Fernando Claramunt, a los filósofos
Savater y Gómez Pin, o a nuestro Felipe Bénitez. Todos ellos no son
escritores que pasen de soslayo por el tema, en realidad, tienen un
discurso comprometido con la Tauromaquia.
De los intelectuales actuales me atrae de manera muy especial la posición
respecto a los toros del dramaturgo Albert Boadella. Será porque me
gusta dejar ahora con cara de idiotas a los catalanistas de nuevo cuño,
a esos que quieren erradicar la fiesta de los toros de Cataluña. De
nuevo, estocada en todo lo alto a la intolerancia. El genial catalán,
el padre del teatro moderno, de la vanguardia escenográfica, el paradigma
de artista catalán, les ha salido rana, y nos dice, escuchen bien:
"(...) los toros han sido también el núcleo
de mis criterios artísticos (...)". "La ceremonia taurina constituye
hoy una excepción, porque esta insólita manifestación ha permanecido
como el rito pagano más antiguo del mundo occidental, pero con la característica
singular de que mantiene una plena vigencia, es decir, no se ha pervertido
en folclore. El asentamiento moderno de los toros es la consecuencia
de un pueblo reacio a los "inventos", que ha conseguido preservar el
rito ancestral mediante una sabia resistencia a los embates de las modas".
El también catalán, y catedrático de Filosofía de la Universidad Autónoma
de Barcelona, coordinador del Congreso Internacional de Ontología patrocinado
por la UNESCO, y miembro asesor de los estudios de doctorado de la Universidad
de París X. Define a la Tauromaquia como la Escuela más sobria de vida,
precisa a la Tauromaquia como "exigencia indisociablemente
ética y estética". Este profesor investiga sobre la
reivindicación de la singularidad del ser humano en el seno de la animalidad.
De la literatura podríamos pasar a la música, de los ensayos a la opera.
El mundo de los toros ha dado lugar como ninguna otra expresión humana
a una rica y variada producción musical. Es evidente, la existencia
de un género musical ligado a lo taurino, el pasodoble. Pero existe
también una producción clásica operística o sinfónica.
Incluso los autores de la música más actual han sido inspirados de alguna
u otra forma por el universo taurino. Por ello, no me privo de leer
un soneto de un cantante actual (por aquello de que siempre hay alguien
que dice que estamos anclados en el pasado), en concreto uno de los
sonetos que dedica Joaquín Sabina al torero José Tomas:
"Cosido a tu capote
José Tomas canta como Tiziano,
levita como dios, saca de quicio,
se venga del bochorno del verano,
prende un horno sin juegos de artificio.
Compite en quites, mece en chicuelinas,
va de paseo al coliseo de Roma,
desentumece, por manoletinas,
la rutina ferial Santa Coloma.
Republicano zar de los toreros,
el barrabás parece, cuando pasa
por tu fajín, rocín de don Quijote.
Tu pasión es cruzarte con isleros,
tu puerta la del príncipe y tu casa
mi corazón cosido a tu capote."
Va siendo hora de terminar, no puedo detenerme en el papel de la Tauromaquia
en la pintura, el cine, la fotografía, el teatro, la antropología, la
historia, la ciencia, la taurotraumatología, la economía, el periodismo,
la veterinaria, la ecología, las nuevas artes escénicas, la sociología
o la arquitectura.
No quiero dejar, tampoco, de mencionar el impacto de la fiesta en los
intelectuales foráneos, citemos, como ejemplo, la fascinación del espectáculo
y de determinados toreros en los viajeros románticos del XIX. O más
recientemente en los norteamericanos Orson Wells, o el premio nobel
de literatura Ernest Hemingway. O sobre toda una pléyade de intelectuales
franceses actuales que se acercan a los toros con veneración y enorme
tolerancia y respeto.
Para terminar, algunas reflexiones finales, seamos radicales, sólo existe
un argumento, de naturaleza ética, para defender la fiesta frente ataques
externos: el ejercicio que supone que un hombre libre lidie un toro
integro.
Los argumentos estéticos no son viables, dada la ceguera, como dije
antes, del que no quiere ver o no sabe ver.
Basándonos en todo lo expuesto los taurinos manifestamos:
1.-La fiesta de los toros en sus múltiples expresiones, de las cuales
la corrida es el paradigma actual, representa un patrimonio cultural
para España de primer orden.
2.-La corrida, se quiera o no, identifica a lo español, entre otras
cuestiones porque ha impregnado e impregna toda y cada una de las bellas
artes que se desarrollan en nuestro país.
3.-El toro es no sólo un símbolo primigenio de la cultura ibérica, sino
que representa un objeto cultural que es necesario preservar, no encerrándolo
en un zoológico sino manteniéndolo en su hábitat natural, alejándolo
de la muerte indigna de un matadero.
4.-La ganadería, y en concreto el medio donde ella se desarrolla, la
dehesa, representa un patrimonio ecológico que convierte a España en
reserva natural frente al resto de países europeos. Como recientemente
ha dicho Victorino hijo, el ganadero de bravo es un verdadero gestor
medioambiental.
5.-El espectáculo taurino constituye una actividad económica de primera
línea por el impacto económico que realmente tiene la fiesta en nuestra
sociedad.
Dejando claro que representa el segundo espectáculo de masas de España,
movilizando millones de personas en una temporada, y generando miles
de puesto de trabajos directos e indirectos.
6.-Es necesario un reajuste de la política fiscal que soporta la fiesta,
gravada con impuestos demenciales y nulamente beneficiada.
7.-Instamos a los poderes públicos a generar e implantar políticas nacionales,
autonómicas y locales para salvaguardar y fomentar a la fiesta de los
toros como patrimonio cultural heredado.
8.-Solicitamos que la fiesta de los toros ocupe el papel que le corresponde
en los medios informativos de titularidad pública en consonancia con
el volumen de espectadores que mueve anualmente. Es urgente, un replanteamiento
por parte de los gestores de medios audiovisuales públicos de su política
de ocultamiento, fundamentalmente televisivo, del hecho taurino.
9.-Instamos a que todos los actores implicados en el espectáculo: toreros,
ganaderos, empresarios, apoderados, informadores, administradores y
aficionados, pongamos énfasis en una mejora del desarrollo de la corrida,
atendiendo al sentido evolutivo del espectáculo, pero si pervertir su
esencia.
10.-Reivindicamos los valores de nuestra fiesta y nos enorgullecemos
de llevarla por bandera a donde quiera que vayamos.
Termino con una cancioncilla popular, como aviso a los navegantes, es
la conocida tonadilla de Ricardo de la Vega y Chueca:
"Es una fiesta española
que viene de prole en prole
y ni el Gobierno la abole
ni habrá nadie que la abola".

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