Aunque el ganado de las corridas era conducido en la antigüedad desde la dehesa
a la plaza mediante sucesivas operaciones que tenían como protagonistas
principales a los cabestros, en la actualidad, salvo rarísima excepción, se
realiza encajonando y desencajonando los toros. Los cajones en los que se
encierra una por una a cada res son lo bastante angostos para que éstas no
puedan moverse ni dañarse en su interior y están provistos de trampas
correderas.
El embarque es la maniobra que permite, luego de aislados, meterlos en los
cajones y subirlos al camión de transporte. El desembarque es la operación
contraria, realizada por lo general en los corrales de la plaza.