Santiago Martín el Viti
(1938- ), matador de toros español, nacido el 18 de julio de 1938 en Vitigudino
(Salamanca). Es un torero que, además de las muchas cualidades que le hicieron
escalar los puestos más altos del escalafón, cumple el aserto de hacer de la
necesidad virtud. En la segunda novillada seria que toreó en su vida, uno de sus
toros se hizo con él y en la caída se fracturó el codo. La defectuosa curación
dejó como secuela la imposibilidad de doblar por completo el brazo; sus maneras
personalísimas al cerrar el pase de pecho, siempre al hombro contrario, se debió
a ese defecto, llevado por su temple a perfección. Tomó la alternativa en Las
Ventas de Madrid, el 13 de mayo de 1961, siendo su padrino Gregorio Sánchez y el
testigo Diego Puerta, con toros de Alipio Pérez-Tabernero. El Viti
cortó una oreja a cada uno de su lote y junto con sus compañeros, también
triunfadores, abandonó la plaza por la Puerta Grande.
Es de los toreros 'de Despeñaperros para arriba' el
mejor acogido por la exigente plaza de la Real Maestranza de Sevilla, en donde
obtuvo algunos de sus más sonados laureles. Tuvo fama de excelente estoqueador,
llegando a comparársele con Manolete, pero fue bastante desigual con la espada,
hasta el punto de ser de los grandes maestros que más avisos han escuchado y al
que se le han ido algunos animales vivos. Mucho mejor con el capote y, desde
luego, excelente muletero, en el que destacaba, además de su sobria concepción
del toreo puro, su temple y sobre todo la extraordinaria ligazón de la faena.
Retirado temporalmente en 1971, lo hizo definitivamente el 16 de septiembre de
1979, en la feria de San Mateo de Valladolid. Pese a las jugosas ofertas con que
los empresarios quisieron tentarle para forzar su regreso, permaneció fiel a su
decisión de permanecer alejado de los ruedos.
SANTIAGO
MARTIN, EL VITI Vitigudino (Salamanca), 18 de julio de 1938.
Debut con picadores: 31 de mayo de 1957, en Ledesma (Burgos).
Alternativa: 13 de mayo de 1961, en Madrid.
Confirmación en Madrid: 13 de mayo de 1961.
Santiago Martín vino al mundo en la localidad salmantina de Vitigudino el
18 de julio de 1938. Nace en el seno de una familia de artesanos que tenía un
taller de carros en el pueblo, en el que Santiago ayudaba ocasionalmente. Pronto
se despierta en él la afición taurina y en el año 55 comienza a frecuentar
capeas. El día del Corpus mata unas vaquillas en su localidad natal, actuación
que repite en las fiestas de Nuestra Señora en agosto. En 1956 se pone por
primera vez el traje de luces para estoquear unos novillos en Vitigudino.
Santiago tiene claro que quiere llegar a ser torero, para lo que se entrena en
las dehesas del ganadero salmantino don Manuel Francisco Garzón. Debuta con
picadores en 1957, concretamente el día 31 de mayo, en la plaza de Ledesma,
lidiando reses de Zumeljunto a Manuel Ávila y Roberto Ocampo. En la
temporada de 1958 sólo toma parte en dos corridas debido a que sufre una cogida
en Francia que le impide volver a pisar los ruedos hasta el siguiente año, ya
que resultó lesionado en el codo con lo que la recuperación fue complicada.
En 1959 despacha nueve novilladas, de las cuales torea cinco en la plaza
madrileña de Vista Alegre.
Su presentación en la plaza de Las Ventas tiene lugar el 18 de julio de 1960. El
encierro es de Juan José Ramosy Hermanos y el cartel de la tarde lo
completan Tomás Sánchez Jiménez y Antonio de Jesús, otro salmantino. Su debut en
tan importante coso no pudo ser más triunfal; Santiago corta las dos orejas y
sale a hombros por la puerta grande, triunfo que le dará un gran cartel en
Madrid. En la campaña de 1960 suma 35 actuaciones, en muchas de ellas cosecha un
gran éxito. Sufre dos importantes percances en las plazas de Alicante y San
Sebastián. Todos apuestan por este novillero, al que pronostican una brillante
carrera taurina.
Llega la alternativa Por fin llega la fecha de su doctorado; es el 13 de mayo de 1961 en
Las Ventas. El padrino del doctorado es Gregorio Sánchez, actuando Diego Puerta
de testigo. El toro de la ceremonia es Guapito, de la vacada de Alipio
Pérez Tabernero Sanchón. Santiago le corta la oreja al igual que a su segundo
toro, un sobrero del hierro de Escudero Calvo. La tarde fue triunfal, pues los
tres espadas salieron a hombros por la puerta grande. Ese año se viste de luces
60 tardes, recorriendo las principales ferias. Desde el primer momento como
matador de alternativa se coloca en los primeros puestos de su profesión, en los
que permanecería durante toda su carrera. Un ejemplar de la ganadería de Pablo
Romero le hiere de gravedad el 19 de agosto en la Semana Grande de San
Sebastián. En el año 62 logra un apoteósico triunfo en la Feria de San Fermín.
En las calles de Pamplona los mozos de las peñas cantan alborozados "como El
Viti no hay ninguno".
El 15 de julio resulta herido en la pierna izquierda en Palma de Mallorca por un
toro de la ganadería de Juan Cobaleda. Vuelve a ser cogido el 24 de septiembre
en Barcelona, donde un toro de don Francisco Garzón le alcanza en el muslo
derecho. Estos dos percances son los que motivan que en la campaña del 62
despache 61 corridas. La temporada de 1963 se salda con 73 corridas. A final de
año viaja a tierras americanas. Torea en México, Perú y Colombia, países en
cuyas plazas luce todo su arte. Durante la campaña española de 1964 se viste de
luces en 77 ocasiones. Al comenzar el invierno vuelve a desplazarse hasta
América, donde cosecha varios triunfos. En la corrida celebrada en la plaza
México de la capital de aquel país el 4 de marzo de 1965 le conceden la 'Oreja
de Oro'. El Viti alternó esa tarde en la lidia de los toros de la ganadería de
Huertas con Alfredo Leal, Antonio del Olivar, Victoriano Cuevas, Valencia,
Manuel Benítez, El Cordobés y Gabino Aguilar. Regresa a España para
torear 61 tardes.
El percance más importante de ese año es el del 2 de octubre en la plaza de
Palma de Mallorca, donde le alcanza un toro del conde de Mayalde.
Hospitalizado e inmovilizado En 1966, tras regresar de su campaña americana, es hospitalizado para
inmovilizar las vértebras cervicales gracias a un corsé ortopédico. Durante esa
campaña despacha 68 festejos, para viajar después a tierras americanas. En el
coso colombiano de Bogotá, el toro Divorciado, de la ganadería de
Mondoñedo, le cornea, hiriéndole de gravedad. A pesar de la cogida, El Viti
consigue cortar los dos apéndices. La herida tuvo sus consecuencias, pues en
enero del año 67 es operado en el oído derecho en una intervención larga y
complicada.
Un nuevo percance Comienza la campaña de 1967 con un grave percance; el 26 de marzo en
la plaza de Barcelona un astado de María Montalvole desgarra la oreja
derecha, sufriendo el diestro una conmoción cerebral. El 31 de julio en la plaza
de Málaga obtiene los dos apéndices de sus dos enemigos, marcados con el hierro
de Carlos Núñez. El segundo de sus toros le alcanza cuando entra a matar,
corneándole con fuerza en el muslo derecho. A finales de septiembre se somete a
una nueva operación para eliminarle una hernia inguinal. Al poco tiempo sufre un
accidente estando de caza cuando explota la escopeta que llevaba y se hiere en
la mano izquierda. A pesar de todo, y tras haber sumado 64 festejos aquella
temporada en España, hace una nueva incursión por tierras americanas donde
vuelve a sufrir un percance, cuando un astado de Samuel Flores le empitona, en
el transcurso de la corrida celebrada el 19 de noviembre en la plaza limeña de
Acho. En 1968 se viste de luces 54 tardes. No pisa el ruedo de la Monumental de
Las Ventas, aunque si se encuentra con el público madrileño en sus actuaciones
en la plaza de Vista Alegre, en las que corta cinco orejas y un rabo.
Durante la campaña de 1969 torea en 58 ocasiones, cifra que
sube a 76 en 1970.
En 1971, después de torear el día 12 de septiembre en Palma de Mallorca, anuncia
que se retira de la profesión, decisión que según el diestro no tenía nada que
ver con la polémica y las declaraciones que se habían hecho en relación a las
reses que se lidiaron en el coso de Benidorm, en una corrida en la que el
diestro salmantino tomó parte junto a El Cordobés.
Aunque en el año 72 se mantiene alejado de los ruedos, retoma su carrera en la
campaña de 1973, participando en 62 funciones y con algunas tardes de triunfo.
Entre éstas cabe mencionarse la del 30 de abril en Alcalá de Henares, día en el
que lidia en un mano a mano con Palomo Linares astados de Torrestrella, cortando
cinco orejas y dos rabos. También es un éxito su actuación del 13 de octubre en
la plaza de Zaragoza, en la que El Viti corta las dos orejas a un ejemplar de la
vacada de don Joaquín Buendía. La corrida de Alcalá además de un gran éxito fue
también la del percance más grave de la temporada, ya que un toro le revolcó
violentamente y tuvo que ser internado en el Sanatorio de Toreros de Madrid. En
la exploración médica se le apreció, además de serios varetazos en el tórax, una
nueva eventración, por lo que tiene que pasar nuevamente por el quirófano en
noviembre.
Nueva retirada y reaparición La temporada de 1974 decide apartarse nuevamente de los ruedos, aunque
regresaría en 1976. Ese año y el siguiente participa en 53 corridas. En éste, su
segundo retorno profesional, es apoderado por el empresario catalán Pedro Balañá.
Esto causó gran sorpresa en el ambiente taurino, pues suponía su ruptura con
Florentino Díaz Flores, que había dirigido su carrera con gran eficacia desde
sus comienzos. En 1978 participa en 46 funciones. Su última actuación de aquel
año tuvo lugar en Talavera de la Reina el día 23 de septiembre. En la corrida
alternaba con Sebastián Palomo Linaresy Pedro Gutiérrez Moya, Niño de
laCapea.
Un sobrero del hierro de Antonio de la Cova le coge violentamente, pero su
arriesgada actuación tiene su premio en los dos apéndices que corta al toro, a
los que hay que sumar otras dos orejas y el rabo que corta al astado de la
ganadería de Martínez Elizondo. A finales del 78 se desplaza a Latinoamérica,
para torear en Colombia, Venezuela y Ecuador. Es su adiós a las plazas
americanas.
La campaña de 1979 es la última de su fenomenal carrera, con varios éxitos
importantes. Así, el 24 de abril en la Maestranza Sevillana da muerte a tres
bureles de Torrestrella, llevándose una oreja del tercero, al que estoqueó por
cogida de Sebastián Palomo Linares. El 26 de julio, en la plaza de Valencia,
alterna con Paquirri y José María Manzanares en la lidia de cinco toros de donJuan Pedro Domecq y uno de la divisa de marqués de Domecq. El Viti corta dos
orejas, el mismo número de apéndices que consigue el día 29 del mismo mes en el
coso de Barcelona con un toro del hierro de herederos de Baltasar Ibán. El 9 de
agosto corta cuatro orejas de toros de Torrestrella, en Málaga.
Sus últimas actuaciones en el coso de Salamanca tienen lugar el 13 y el 14 de
septiembre. La primera tarde se enfrenta a los ejemplares de Francisco Galache;
obtiene un apéndice tras la faena a su primero y escucha un aviso con su segundo
enemigo. El cartel del día lo completaban Rafael de Paula y Paquirri. El día 14
alterna con El Niño de la Capea y JulioRobles en la lidia de
toros de la ganadería de Atanasio Fernández. El Viticorta las dos orejas
de su primer toro. El 16 de septiembre torea por última vez en la feria de
Valladolid. En la corrida de su despedida no estuvo muy afortunado, así, sólo
escuchó algunas palmas en su primer toro y muchos pitos en el último, con el que
puso fin a su carrera profesional. A finales del mes de septiembre comunica a
los medios que abandona el toreo en activo. En efecto, así lo hace y a pesar de
las millonarias ofertas que le llegaron nunca volvería a vestir de luces.
Primera figura El Viti supo mantener a lo largo de su carrera su condición de
primera figura, también en su última etapa. Su historial torero es muy
brillante, como corresponde a uno de los diestros más excepcionales de su época,
al que tanto la afición como los compañeros de profesión respetaban por igual.
El toreo de El Viti era inteligente, serio y moderado, sin excesos ni falsos
artificios. Su labor en el ruedo siempre fue honrada y mesurada. Con su oficio y
su buen hacer se labró una trayectoria profesional limpia, intachable. Las
faenas del salmantino eran en ocasiones de una ligazón sorprendente y siempre
constituían un derroche de temple y maestría. En todas las plazas triunfó y
gustó, si bien su qué hacer sobrio, muy castellano, hizo que le costará ganarse
el respaldo de los sevillanos, que acabarían apreciando ese don del temple que
El Viti poseía y que es la clave del arte de la lidia. En sus comienzos alcanzó
fama de ser un excelente estoqueador, pero está cualidad es discutible. Con el
capote toreaba magistralmente y su manera de realizar la media verónica era
genial. Su repertorio con la muleta no era muy largo, pero resultaba
poderosamente auténtico. El estilo del salmantino era pausado, sin gestos
grandilocuentes. Pocos diestros han lidiado con la profundidad y el temple con
que lo hacía Santiago Martín, El Viti.
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