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COMENTARIO DESTACADO
FIESTA DE LOS TOROS Hace ya algún tiempo vengo denunciando el ataque brutal que se esta haciendo a la fiesta de los toros. Lo he hecho en las paginas de opinión del matador Enrique Ponce, me gustaría hacerlas en las de José Tomas, pero claro esta este no la tiene o yo no las se buscar. Esto viene a cuento por el acoso que sufrimos los aficionados catalanes, manifesté en su día que lo que empezaba en Barcelona acabarían en la Maestranza y las propias Ventas. Pues bien ni siquiera ha hecho falta este ataque, lo han hecho mas directo y a la raíz, NI UNA CORRIDA TELEVISADA EN EL AÑO 2007, así como suena muerto el perro se acabo la rabia. Y lo mas curioso del caso es que dirigentes a los que he visto en la plaza NO se manifiestan, hasta he llegado a pensar si realmente son aficionados o van para salir en la foto. ¿Que pena?- Por ejemplo en las actuaciones de José Tomas en Barcelona, pude presenciar a Alberto Fernández Díaz, Daniel Sirera, Joaquín Sabina, Mercedes Mila, Fernando Sánchez Drago, Juan Antonio Samaranch, Serrat, José Bono, José Barrionuevo, etc.etc. Aun estoy esperando que algunos de estos nombres hayan manifestado al Presidente del Gobierno sus quejas por la retirada de todo tipo de información o espectáculo taurino en TV. Y lo mas curioso del caso es que no lo hacen ni los propios matadores, que en realidad son o deberían ser los mas interesados, pues el día que se dejen de dar espectáculos de toros, ellos serán los mas perjudicados. Y sin embargo parece ser que lo que les interesa es cobrar y firmar contratos con las TV de pago donde tienen acceso tan solo el personal pudiente, no el aficionado de a pie. VAMOS BIEN. Tengo muy claro que los únicos defensores de la fiesta somos aquellos aficionados que pagamos nuestra entrada y hacemos ricos a todo lo que rodea el mundo del toro, José Tomas incluido pues no entiendo la actitud de no dejarse televisar en abierto para todo el gran publico, que seria la mejor manera de defender la fiesta. ASI LES IRA A TODOS LUEGO VENDRÁN LAS LAMENTACIONES. Y mientras tanto solo dando cogidas y llenando las paginas de cotilleos a costa de ellos y tampoco dicen ni mu, pues han llegado a tratarlos de homosexuales y tampoco se mueven. No salgo de mi asombro. Solo quiero decir a todos los aficionados, que a esto que llamamos FIESTA NACIONAL, le quedan los días contados mal que nos pese. ASÍ LO HA QUERIDO EL MUNDO DEL TORO ¡NO LOS AFICIONADOS!. Si estos políticos buscan mi voto, podéis estar seguro que no lo van a tener.
2 sep. 2007
Mis hijas no han visto nunca (ni ganas) una corrida de toros: pa lo que había que ver... Pero su padre les contará, babeando de orgullo y emoción, que una tarde en Linares, en el 60º aniversario de la muerte de Manolete, parece que fue ayer, y minutos antes del torniquete de corbatín que no impidió que regara la arena con su sangre, le brindó un toro José Tomás, esta vez, sí, de purísima y oro. La historia viene de lejos: hasta el abajo firmante, en el dorado ocaso de Curro y Antoñete, estaba a punto de pedir el carné de miembro de la sociedad protectora de animales, cuando empezó su vida pública José Tomás. Como tantos otros que, después de 20 años, o de 60, ayer, en Linares, han vuelto a las plazas para respirar ese perfume de verdad, de misterio y de leyenda que solo él encarna a manos llenas. Nadie que uno haya seguido respeta tanto al toro y a sí mismo hasta el punto de no concederse la más mínima ventaja. Nadie. Su terreno es el del toro. Lo he paladeado en sus cuatro etapas: al principio, la revelación; antes de retirarse, la duda; retirado ya, la tortura interna, la reflexión y, por fin, en su gloriosa y apasionada vuelta, la insobornable madurez, la confirmación cabal de la leyenda. Lo he aplaudido, he sufrido y gozado con él, de qué manera, en Barcelona, Madrid, Lima, El Puerto, Almería, Linares, etcétera. Estuve en la Monumental, del brazo de Serrat, soportando en trance la kale borroka antitaurina la tarde de su ruidosa reaparición. Incluso alguna vez, hace un lustro, me sorprendí a mí mismo en un tendido de Las Ventas peleándome a gritos - sí, como un energúmeno, ¿pasa algo?- con los inevitables antitomistas (los maniqueos, ¿recuerdan?). He disfrutado de su palabra, tan sabia como escasa, de su inquietante mirada y de su noble amistad estos años de ausencia de los ruedos y puedo asegurarles que si, como decía el clásico, se torea como se es, no hay mejor paradigma que Tomás. ¡Qué falta hacía! Como es carne de copla y de soneto he escrito mucho sobre su arte, pero siempre se queda uno tan corto... ¿Cómo estar a la altura de la sangre? Empecé a sospechar cuando me hizo saber por terceros, con exquisita discreción, que quería invitarme a Linares. En el viaje de ida corneaban isleros mi barriga. Hotel Cervantes. Dos entradas de barrera. Como en una postal sepia me acordé de mi padre, con quien iba de niño a la feria de san Agustín. Mesa camilla y pantalones cortos. Sabía, eso sí, que haría el paseo de purísima y oro. No como Manolete, que fue de palo rosa, sino como la licencia cromática que me permití en una canción que ayer acabó de unirnos para siempre. Tendido 2. Bordados de capote en la barrera. Allá se vino con esa solemne naturalidad marca de la casa que atesora como un sacerdote que oficiara un rito pagano y olvidado. Yo me desmonteré también, temblando (pedazo de panamá, oiga). No diré lo que dijo en el brindis. Eso queda para mí. Pero supe lo que se siente con una montera húmeda en la mano cuando el torero, mi torero, se inmola en el culto sagrado de la vergüenza torera, la pasión y la sangre. También sé que no podré explicarlo. Me haría falta la pluma de Joaquín Vidal con ese tono tan suyo de moderno revistero antiguo. Luego la enfermería, la del cloroformo, la de Manolete, y después los teléfonos ardiendo en el hospital ya de vuelta a Madrid, con una luna como de albero, más redonda y más naranja que nunca, porque toco mañana en Illescas, y con Vinatero (así se llamaba el de Núñez del Cuvillo) esta vez en la barriga y estatuarios en el alma, sintiéndome, perdonen la arrogancia, casi culpable. Cúchares me dispense pero no puedo dejar de pensar que, no tan inconscientemente, el de Galapagar hizo lo posible y hasta lo imposible, porque el toro se las traía y miraba y avisaba, para estar en la misma camilla, en el mismo gajo de terreno, en el mismo purgatorio con azogue del espejo en que se mira: Manuel Rodríguez Manolete. ¿Se trata de un loco? Nada más lejos. Se trata, sobre todo, de un hombre, de un torero, de un artista, con un orgullo que no deja sitio a la vanidad, de corazón caliente y sangre fría con creces derramada. De poetas, no de paparazzis, de telediarios, de informes semanales, no de inmundos tomates. Bendito sea. Más místico que épico. Más heterodoxo que académico, con más duende, más único que nadie. En tiempos de emociones tan triviales, tan de usar y tirar, la mano izquierda de Tomás redime. Que se lo pregunten a Vicente Amigo, a Jorge Sanz, a José Ramón de la Morena y a tantos otros, incluido el sublime Morante de la Puebla, que ayer lo vio, estupefacto, como yo. A estas alturas de cantantes todo a cien, poetas muertos y controles antidoping, me queda una sola adicción y la más grave: se llama José Tomás y, como cura de todo, no tengo intenciones de curarme. Gracias, amigo. Salud, maestro. Cuídate lo justo. Joaquín Sabina. Desde el tendido 2.
17 ago 2007 Comentarios"Cuando no se comparte una pasión, basta con abstenerse" El diario francés "Le Figaro" publica hoy un editorial con firma en el que sale en defensa de las corridas de toros ante la oleada de ataques desatada este verano en Francia por diversos famosos, como el cantante Renaud y la actriz Brigitte Bardot, que se muestran partidarios de su abolición. El autor del editorial, Yves Thréard, asegura que "hay asuntos más importantes que debatir" y pide al Gobierno francés que "no ceda ante las vedetes que necesitan hacerse publicidad" y que pretenden hacer creer que la muerte de los toros en los ruedos "por el solo placer perverso de algunos aficionados les es insoportable". "Se puede ciertamente comprender", argumenta el editorialista, "que la tauromaquia no sea del gusto de todos; concebir que parezca cruel, reconocer que sea inútil. Pero, con ese razonamiento, cuántas actividades deberían ser proscritas, apartadas del alcance de los hombres. ¿Se prohíbe la Fórmula 1, mortal y jugoso espectáculo que se ofrece a los amantes de la velocidad? ¿Se indigna uno de que la caza todavía esté autorizada? No todas las pasiones son vicios. Cuando uno no las comparte, basta con abstenerse". El editorialista asegura que los toros son "una tradición a la que no le falta majestad cuando el talento de los actores aparece. Es una práctica cultural anclada en algunas regiones del planeta, desde Castilla a Argentina, que conviene respetar". "Con frecuencia quienes quieren su desaparición son curisosamente los mismos que se quejan de la uniformización del mundo y luchan por la persistencia de las identidades. Su cruzada es tan ridícula como la violencia de sus declaraciones", añade. "Deseemos", concluye el editorial, "que la Unión Europea no aseste un día la estocada a la corrida. Y saquemos rápidamente el pañuelo blanco para que cese la bronca idiota que se agita en el calor del verano".
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