
LA CARNE
Aquilino Sánchez Nodal
Empresario Taurino
Siempre hemos creído, los
empresarios taurinos, que la carne de lidia era igual o superior a las de más
alta calidad del mercado. Hace un tiempo, varios años, se ha rebajado sus
bonanzas por los mismos profesionales del sector. Los compradores de canales de
reses de bravo han dejado de empujar el mercado para que, con su catastrofismo
marcaran un precio pactado a la baja. Las dosis de desprecio no han sido las
exactas, ajustándonos a la estética y ordenanza del Ministerio que ha intentado
poner patas arriba la relación: empresario taurino – carnicero comprador. Se ha
aplicado la ortodoxia mercantil sin posible respuesta. Los comerciantes de la
carne han fijado precio “cero”. Lo explican con el aumento de gastos
de
maniobra: La sala de despiece, la eliminación de los M.E.R.; la subida de
sueldos de matarifes; el transporte, etc. Mucha excusa para despreciar un
producto divino, especial y cada vez más buscado: Las carnes rojas de toro.
Muchas ferias se salvaban por el beneficio que producía la venta de las canales.
Aparentemente, la carne de lidia no vale un euro; por los costos del comprador,
no se le paga a los empresarios. Normalmente, las subidas de un producto que se
quiere defender, apreciar, introducir en la cadena alimentaria y satisfacer una
demanda por industriales y consumidores saben de que va, el precio reglamentado
será soportado por el consumidor final; nunca por el primer comprador; o sea
se: el empresario Taurino. Reclamamos el respeto debido al toro, vivo o muerto.
A todos los que especulan,
desprecian y cuestionan la calidad de la carne de toro, les dedico esta
narración real, como la Fiesta misma.
En la hambruna española
producida por nuestra guerra civil, la cabaña brava fue la salvación de cientos
de miles de españoles, sin diferenciar credo o procedencia de nacimiento la
carne de toro palió parte de las necesidades de los hombres. Los combatientes,
sin permiso, sacrificaban ganado más del necesario sin pensar en el futuro.
Acabaron con las ganaderías modestas que no tenían protección administrativa de
uno u otro bando. Traemos dos de estos casos de ganaderías liquidadas sin
respeto ni piedad.
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Ganadería del ex matador de toros Marcial Lalanda. Fue exterminada. Logró
guardar alguna cabeza y quiso recuperar el tiempo perdido. Imposible. No pudo
recuperarla.
Vendió lo que pudo salvar junto al hierro, en 1,945 a don Silverio Fernández
Avies, .que nada pudo hacer. La liquidó en 1.951 con la venta a doña Francisca
Sancho, viuda de Arribas, de El Escorial.
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La ganadería perteneciente a las hermanas Carmen, Mercedes y Pilar Jordán
de Urríes. Vendieron, lo poco que rescataron, en 1.951, al ex matador de
toros Mariano García Lora.
Son los extraños sucesos
que, inesperadamente, acechan al ganadero de bravo. La fragilidad que soporta la
crianza tan especial de reses de lidia, para que, cuando nos han dado toda su
bravura, su vida en el espectáculo más bello del mundo; sus carnes se desprecien
sin consideración. Quizás exista un pacto mafioso entre compradores de carne de
toro. Que Dios los perdone, los ilumine y los lleve al camino honrado, por el
bien de la Fiesta.
Aquilino Sánchez Nodal
Empresario Taurino.
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