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RIPAMILÁN
LRP
PROPIETARIOS
Ganadería Chicarro S.C.
C/
Justicia Mayor de Aragón, 3 y
D.
Armando Sancho Recas
C/
P.º de la Constitución, 39 50600

EJEA
DE LOS CABALLEROS (Zaragoza)
REPRESENTANTE
D.
Jesús García García
Avda. Cosculluela, 36
Teléfs. 659 030 953 y 976 66 38 56.
50600 EJEA DE LOS CABALLEROS (Zaragoza)
DIVISA
Encarnada.
SEÑAL
Orejisanas ambas orejas.
FINCA
Martucha. EJEA DE LOS CABALLEROS (Zaragoza)
PROCEDENCIA
En
2005 la sociedad ganadera Chicarro y D. Armando Sancho Recas se unen con el fin
de recuperar y conservar en Ejea de los Caballeros la denominación y el hierro
primitivo de la que fuera la ganadería más importante de Aragón en el siglo XIX:
la de Ripamilán. Esta ganadería procedía de la que fundara D. Teodoro Severo
Murillo, de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), a mediados del siglo XIX con
reses autóctonas de la zona (casta navarra). Su presentación en
Madrid fue el 24 de septiembre de 1865. En 1874 se la vendió a su primo,
D. Gregorio de los Santos Ripamilán Murillo. Poco después, en 1878, la ganadería
pasó a manos de D. Victoriano Ripamilán, hermano de D. Gregorio. Por
fallecimiento de D. Victoriano, la ganadería la hereda su viuda, doña Mercedes
Hernández. En 1909 los herederos de Ripamilán venden la ganadería a D.
Manuel Lozano Daudén, de Valdelinares (Teruel), que ya poseía otra vacada de
origen Jijón adquirida en 1897 a los herederos del marqués de Fuente de Sol.
El nuevo Ripamilán se refunda con 25 de vacas de la ganadería Chicarro y dos
sementales de casta navarra: «Vulcano», n.º 9 del gmo. 95, marcado con el hierro
de El Ruedo (D. Nicolás Aranda Abad), y «Silencioso», n.º 18 del gmo. 01,
procedente de la ganadería de D. José Arriazu Sada.
El hierro de la que fuera una de las ganaderías más
importantes de Aragón en el siglo XIX, Ripamilán, ha sido recuperado casi cien
años después de su desaparición. Esta iniciativa ha tenido como impulsores a
tres vecinos de Ejea, Armando Sancho y los hermanos García, Javier y Jesús.
La
idea nació hace ya tres años pero es ahora cuando se ha materializado. En primer
lugar, estos tres vecinos decidieron dar de alta el hierro de Ripamilán
registrándolo en el libro genealógico de la asociación Ganaderos de Lidia Unidos
y el pasado 2 de Abril se marcaron a fuego los primeros becerros. Exactamente
fueron ocho, cuatro machos y cuatro hembras; todos ellos hijos e hijas de
Granado, toro de la tierra, royo ojo de perdiz y procedente de la familia
Domínguez, de Funes (Navarra). El ferreo, celebrado en la finca Martucha (Bardena
Negra), levantó mucha expectación y a él acudieron un gran número de aficionados
dispuestos a disfrutar de una soleada mañana llena de sabor a campo y tradición.
Los nombres de los añojos que a partir de ahora tienen el honor de lucir en su
anca derecha el legendario hierro ejeano son Cascarrabias, Duende, Cañonero y
Barrabás. Las cuatro añojas fueron bautizadas con los nombres de: Griposa,
Rompecorazones, Laminera y Picaraza. Al término del herradero, y como es
costumbre, los ganaderos invitaron a todos los asistentes a una comida popular y
en el transcurso de la misma nos declararon: “Tenemos muchas ilusiones puestas
en los ejemplares herrados esta mañana. Nuestro deseo es que sus progenitores
les hayan transmitido las mejores cualidades pero eso aún es pronto para
saberlo. Ahora sólo nos queda cargarnos de paciencia y esperar. Esperar a que
crezcan y dentro de dos años “abrir el melón”. Ojalá que ese día respondan a las
expectativas puestas en ellos y demuestren que han heredado la bravura y raza de
sus padres”.
Junto al hierro, que tiene forma de M, se han recuperado también la antigua
divisa (encarnada) y la denominación. Tal fue la fama que alcanzó esta ganadería
que a sus toros se les conocía en su época, finales del XIX, como los miuras
aragoneses. El objetivo de esta iniciativa es, según sus promotores, recuperar
del olvido uno de los hierros de la localidad, que llevó el nombre de Ejea por
ciudades de toda España e incluso, también, por algunas de Francia. Añaden que
esta es la mejor forma de rendir homenaje a la memoria de esta ganadería y
saldar parte de la deuda que Ejea y Aragón tienen con sus ganaderías históricas
(Miguel Salinas, Diego Bentura, Francisco Bentura, Alonso López de Artieda y un
largo etc.). Declaran “nos gustaría que ninguno de nuestros hierros acabara
fuera de aquí como ha sucedido con los casos de Carriquiri y Zalduendo. Estos
dos míticos hierros navarros se encuentran hoy en día muy lejos de su tierra de
origen, concretamente en Extremadura y Andalucía, respectivamente. No queremos
que nos ocurra lo mismo que a nuestros vecinos; sería muy triste ver el hierro
de Ripamilán lejos de Ejea. Y la mejor forma de evitar que esto pueda ocurrir
algún día es conservarlo aquí para disfrute y orgullo de ejeanos y aragoneses.
Tal es nuestro compromiso con la memoria de Ejea y la recuperación de su
patrimonio que no nos queremos quedar aquí. Esto sólo deber ser el comienzo de
un proyecto más ambicioso”.
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